Barcelona y Valladolid accedieron ayer a las semifinales de la Copa del Rey tras dos duelos apretados, en especial el primero, superado por el cuadro azulgrana. Crece la paradoja: el Barcelona, jugando mal, es el líder de la Liga Asobal y su probable ganador. Su debut en la Copa lo confirmó: gana sufriendo mucho a equipos claramente inferiores, gracias a la calidad individual de algunos hombres -ayer, Iker Romero y Jerome Fernández-, pero sin brillantez ni juego colectivo. Ferrer, del Granollers, falló un penalti ante Barrufet que hubiera supuesto el 25-25 a dos minutos del final.
Xesco Espar anunció pocos minutos antes del partido que iba a dosificar a sus hombres: «La Copa es un torneo muy exigente en cuanto al desgaste físico; además, me parece un error que se juegue antes del final de la Liga, que es nuestro gran objetivo».
Pero sería engañoso achacar los apuros de su equipo a esas rotaciones: quien no se vistió fue Nagy, que lleva varios meses jugando mal; el debutante Cañellas sólo jugó dos minutos. El único argumento real a favor del Barcelona es que su gran pivote titular, Skrbic, apenas actuó. Pero, incluso sin él, el líder de la Liga no debería tener problemas para vencer al Granollers. Y esta vez sufrió mucho más de lo razonable.
'Matagigantes'
El 'matagigantes' Valladolid, vigente campeón de Copa, tampoco falló esta vez y ganó un trepidante duelo regional en cuartos. Su portero Sierra fue el salvador cuando las demás estrellas acusaron el cansancio y el Ademar amenazaba con dar la vuelta al marcador. El equipo del seleccionador nacional, Juan Carlos Pastor, se enfrentará el sábado al Barcelona en una de las semifinales. La otra saldrá de los partidos entre el Ciudad Real y el Portland (hoy, 20.45 horas, Teledeporte), y el Almería y el Aragón.
Manolo Cadenas, entrenador del Ademar, tomó una decisión delicada en el minuto 15, cuando su equipo perdía por 11-8: sacó a la cancha a la estrella del equipo, el noruego Kjelling, fichado por el Portland para la próxima temporada y a quien había castigado el sábado sin jugar en el Palau Blaugrana.
El artillero escandinavo confirmó ayer que la primera línea crea mucho más peligro con él. Tras su salida, el Ademar empató, y el duelo se mantuvo trepidante e igualado hasta que, mediada la segunda parte y aprovechando una exclusión por dos minutos de Prendes, el Valladolid se despegó (27-24). Pero el Valladolid exhibió entonces su habitual punto débil: el cansancio de su primera línea titular (Muratovic-Chema-Gull), con pocos relevos. Uno de ellos es el malagueño Víctor Hugo, que no logró ayer ningún gol.