A la organización de los empresarios andaluces (CEA) no le ha gustado ni un pelo la ordenación territorial aprobada por la Junta, y tampoco a otros colectivos, incluido algún grupo 'verde', por medio, pero rechazos absolutamente asumibles en una sociedad democrática. Además, el Poder andaluz no es infalible ni está por encima de las debilidades humanas. Ahora, bien, lo que se antoja abiertamente «fuera de contexto» es la petición de la CEA de levantar el precinto del hotel Senador de Marbella, edificado ilícitamente sobre suelo de equipamiento urbano y, por lo tanto, de carácter público. ¿Anda por medio el incansable y notorio José María Cuevas? En cualquier caso, llama la atención que gente tan curtida y advertida como Santiago Herrero, presidente de los empresarios andaluces, y su 'brazo derecho', Antonio Carrillo, guarden silencio, o permitan por pasiva, ese juego tan equívoco de ser «comprensivo» ante determinados abusos contra los intereses generales. Se lo comentaremos a los citados desde el buen rollo.
Pues prácticamente coincidiendo con la petición de la CEA, el presidente de la Junta afirmaba públicamente su decisión de derribar el complejo del hotel Algarrobico, en el litoral almeriense, y restaurar el trozo de playa correspondiente para devolverle su aspecto natural en ese espacio protegido de Carboneras.
Y no hay dudas de que tras la, posiblemente inevitable, deseable e imprescindible, demolición del hotel Senator, de Marbella, y el anunciado del Algarrobico, en Carboneras, el próximo constructor listillo que aparezca por aquí, de los muchísimos que pululan por doquier husmeando un pufo, se lo pensará con calma antes de ofrecerle una «indemnización2 al corrupto de turno.
Porque la medicina preventiva ya no sirve, en absoluto, para arrancar de raíz el mal tumoral que está devorando el sector inmobiliario andaluz, especialmente el del litoral. Y como esa medicina ya nada resuelve, se impone, pues, llamar las cosas por su nombre. O sea, ni un mangazo más en esta tierra ¿o es una ingenuidad la petición?