El presidente de la Generalitat, Pascual Maragall, ha comunicado hoy a su socio en el Gobierno catalán, Joan Saura (ICV), su intención de expulsar a los seis consejeros de Esquerra Republicana (ERC) del tripartito, y de convocar elecciones autonómicas anticipadas antes de finalizar de año.
Maragall ha asegurado en una declaración institucional que su "determinación dolorosa" de cesar a los consellers de ERC ha sido una "decisión política obligada, no querida y no deseada" a la que le ha llevado el ser "coherente" con su "convicción de que lo más importante es que Catalunya tenga un nuevo Estatut" y "persuadido de que la ciudadanía no entendería" a un Gobierno que defendiera posturas opuestas en el referéndum.
El presidente catalán destacó la "consideración" que le merecen todos los consellers de ERC por su "buen trabajo" y agradeció especialmente la labor y la "lealtad" del hasta hoy 'conseller primer', Josep Bargalló, pero reprochó también a ERC el "haber roto su compromiso asumido" de no optar por "una posición en el referéndum que es incompatible con el liderazgo que ha de ejercer el Gobierno" en favor del nuevo Estatut.
Por su parte, el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, que ha calificado la medida como "grave error" y cree que "es peor el remedio que la enfermedad", ha confirmado que, junto a los consejeros, todos los altos cargos de su partido abandonarán de forma inmediata el gobierno catalán.
La decisión de Maragall se ha producido un día después de que ERC se abstuviera en la votación del Estatut en el Senado y tras anunciar que pedirá en No durante el referéndum. Este posicionamiento, criticado por sus socios, PSC e ICV, que defienden el sí, ha precipitado la convocatoria de elecciones al Parlament, que no se podrán celebrar al menos hasta mediados de septiembre, ya que han de pasar como mínimo 90 días desde la fecha del referéndum -18 de junio- hasta la de los comicios autonómicos.
Por su parte, el líder de la oposición, Artur Mas, ha planteado a Maragall extender su oferta de estabilidad política en Cataluña no sólo hasta la consulta popular, sino hasta los próximos comicios.
El inicio del tripartito cabe situarlo tras las elecciones del 16 de noviembre de 2003, en las que Convergencia i Unió (CiU) volvió a ganar al conseguir 46 escaños, seguido del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) que, a pesar de ser el partido más votado -31,17 por ciento, frente a 30,93 por ciento de los convergentes-, se quedó en 42 diputados.
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) subió a 23 escaños (16,47% de los votos), el Partido Popular (PP) a 15 (11,87%) e Iniciativa per Cataluña-Verds (ICV) logró 9 representantes (7,3%). Tras unos días de descanso, el 24 de noviembre ERC y PSC abren el proceso negociador, a pesar de que en un principio estaba previsto que lo hicieran los partidos nacionalistas.
Pacto de izquierdas
Las condiciones impuestas por ERC a CiU y la estrategia de los socialistas, que desde el primer momento se centraron en conseguir un pacto de izquierdas con el concurso de ICV, dieron resultado y 18 días después del inicio de las conversaciones se anunciaba oficialmente un programa y un gobierno de izquierdas, el primero en Cataluña desde la II República.
La firma del pacto de gobierno entre PSC, ERC e ICV-EUiA para formar gobierno tuvo lugar el 14 de diciembre en el Saló del Tinell de Barcelona. De ahí surgió el llamado "Pacto del Tinell", un ambicioso programa de gobierno en muy diversos ámbitos en el que destacaba el objetivo de reformar el Estatut. Con la finalidad de reformar el Estatut, el 9 de febrero de 2004 se constituyó la ponencia que elaboraría el proyecto de nuevo Estatuto, que elaboró el primer borrador oficial del texto con el apoyo del tripartito, la abstención de CiU y la oposición del PPC.
Finalmente, el 30 de septiembre el Parlament aprobó el proyecto del nuevo Estatut con los votos de CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA y el rechazo del PPC. A partir de aquella fecha, la unidad del 'cuatripartito' se descompuso, en especial después del 21 de enero, cuando el presidente del Gobierno pactó el texto con Artur Mas (CiU), un acuerdo que apoyaron luego PSC e ICV.
Tras diversos meses de vacilaciones, ERC decidió el pasado 27 de abril recomendar el "voto nulo" en el referéndum, si bien luego, tras escuchar la posición de sus asambleas territoriales, optó finalmente por pedir el 'no' como única opción en el referéndum. Esta decisión ha sido la que ha llevado a Pasqual Maragall a anunciar elecciones anticipadas con el objetivo de garantizar el esfuerzo de su ejecutivo en aras de la aprobación del nuevo texto autonómico.