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Martes, 9 de mayo de 2006
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OPINIÓN
LA ROTONDA
La 'mano amiga'
TODA persona tiene derecho a una buena vida y a una muerte digna. No se puede elegir cuándo se nace, pero hay gente que pide decidir sobre su muerte, especialmente si la vida se ha convertido en un sinvivir irreversible. Éste era el caso de Jorge León, un escultor que quedó pentapléjico a causa de una caída cuando hacía gimnasia en su casa. La consecuencia fue una lesión medular que sólo le permitía mover la cabeza. A través de un cursor manejado con la boca y de un ordenador se comunicaba con el mundo. Creó un diario en Internet bajo el seudónimo de Lucas S. para contar su experiencia y pedir que le ayudasen a morir. Al igual que sucedió en su momento con Ramón Sampedro, Jorge León no deseaba vivir de esa forma. Entendía que no es vida una vida así. Como no podía suicidarse ni darse la muerte por sus propios medios, necesitaba de una 'mano amiga' que colaborase con él en ese duro trance. Al final, Jorge León ha satisfecho su deseo. ¿Quién es esa 'mano amiga'? Se ignora. En el fondo, es lo de menos, lo de más es que casos como los de Sampedro y León suponen una herida sin curar por parte de la sociedad. La eutanasia jamás será aceptada por los católicos, que sostienen que sólo Dios es juez de la vida y de la muerte, pero es defendida por sectores laicos que consideran mejor una buena muerte que una mala vida, sobre todo cuando el paciente, en pleno uso de sus facultades mentales, no quiere seguir sufriendo ni dependiendo de los demás para todo. Jorge León ya no vive. Sólo quedan de él sus cenizas, pero su recuerdo se mantendrá vivo durante mucho tiempo.



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