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| EL CUESTIONARIO |
La Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación propone el siguiente test para comprobar si sus hijos son adictos al videojuego:
Las preguntas
1: ¿Su hijo tiende a decir con frecuencia que sólo serán unos minutos cuando en realidad juega durante varias horas?
2: ¿Nada más levantarse se pone a jugar con la videoconsola o el ordenador?
3: ¿Alguna vez se ha levantado antes de la mesa o ha dejado inacabada otras tareas para continuar la partida?
4: ¿Pierde horas de sueño por pasar las noches en vela ante el videojuego o el ordenador?
5: ¿Ha perdido interés por el trabajo escolar o incluso ha llegado a faltar a clase sin motivo justificable o fingiendo estar enfermo para quedarse en casa jugando?
6: ¿Su hijo ha bajado su rendimiento en clase o ha empezado a traer peores notas?
7: ¿Prefiere no asistir a un importante evento familiar con tal de quedarse jugando?
8: ¿Ha dejado de relacionarse con sus amistades de siempre?
9: ¿El niño pasa más de dos horas diarias delante de la videoconsola o el ordenador?
10: ¿Nota que su hijo ha perdido el apetito últimamente?
11: ¿Ha empeorado su higiene personal?
12: ¿En casa suele estar irritable, excitado, muy activo o demasiado locuaz?
13: ¿Ha llegado a insultar o a cometer actos violentos con las familia, profesores o con sus propios compañeros de clase?
14: ¿Ha observado cambios bruscos en su estado de ánimo sin motivo aparente?
15: ¿Olvida dar de comer a sus mascotas o llevarlas de paseo?
16: ¿Pasa la mayor parte del tiempo que está en casa encerrado en la habitación?
17: ¿Ha mentido o ha actuado a escondidas para poder jugar?
18: ¿Ha notado que ha desaparecido en casa dinero u objetos de valor?
19: ¿Ha perdido interés por actividades lúdicas como el deporte, la lectura, etc. después del uso continuado de la videoconsola?
20: ¿Ha aumentado después del primer mes de uso el tiempo que pasa jugando a la videoconsola?
Las respuestas
Entre 0 y 5 respuestas afirmativas: No tiene que preocuparse, para el niño el videojuego sólo es un hobbie más.
Entre 6 y 9 respuestas afirmativas: La afición del niño puede estar comenzando a invadir otras áreas de su vida. Trate de limitarle el tiempo de juego, de forma que el resto de sus actividades no queden supeditadas a la videoconsola.
Más de 10 respuestas afirmativas: ¿Cuidado! Su hijo está desarrollando hábitos adictivos que pueden afectar a su rendimiento escolar, a sus relaciones personales e, incluso, a su salud mental. Intente que retome las actividades lúdicas y sus relaciones. Limítele sus horas de juego y, si el hábito continúa, busque ayuda profesional. |
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Internet se ha convertido en una nueva puerta de entrada a los juegos de azar. Una peligrosa puerta sin filtros ni candados que, según advierten los psicólogos, está enganchando y encaminando a muchos adolescentes hacia el peligroso mundo de la ludopatía. La red de redes ofrece un fácil acceso a casinos virtuales, juegos de cartas y máquinas tragaperras cuyas partidas sólo exigen un número de tarjeta de crédito. Las asociaciones que rehabilitan a los jugadores de azar alertan de la proliferación de casos de menores que agotan el crédito de sus padres a golpe de apuesta virtual.
Niños y adolescentes, en un 90% de los casos pertenecientes a familias acomodadas, han encontrado en las páginas de Internet un medio para flirtear con juegos de adultos. Una vez que lo prueban, la red les echa sus garras, los atrapa y les hace dedicar hasta ocho horas y media al día 'quemando' el dinero de sus padres.
Sin filtros
«Es lo más sencillo del mundo. Los jóvenes cogen la tarjeta de su padre y dan el número. Así de fácil. En Internet no hay filtros. Los casinos virtuales ni te piden la clave personal», explica el presidente de la Asociación malagueña de Jugadores en Rehabilitación, Francisco Abad.
El tiempo de adicción suele durar varios meses. En ese tiempo el menor se aísla totalmente de su familia y amigos, abandona los estudios y «se convierten en un ser solitario, con muy malos modos, agresivo y violento», asegura Abad. Sin embargo, el cambio de actitud del menor no es lo que enciende la alarma en los padres, sino la cuenta bancaria.