Una vez que parece controlada la seguridad en el recinto de Las Colinas, especialmente durante la noche, el Ayuntamiento se ha propuesto atajar el otro gran problema que, en los últimos años, ha sido una constante: el exceso de ruido en el parque feria y la imposibilidad de estar en una caseta debido al alto número de decibelios que algunas entidades incluyen en sus aparatos de música.
Se entiende que en el real debe haber ruidos, pero en los tres últimos años éstos han alcanzado límites insospechados.
Desde hace ya más de un mes tanto el delegado de Fiestas, Felipe Mediavilla, como la de Seguridad Ciudadana, Cristina Garrido, están manteniendo contactos y observando la normativa antiruidos para atajar este asunto durante los días grandes de la ciudad.
Finalmente la medida que han determinado, y que se pondrá en práctica este mismo año, es instalar una serie de sensores en la mayoría de las entidades que controle el nivel de ruido, sobre todo de la música, en el interior de las casetas.
Se trata de unos sensores que marcan un límite de ruido y cuando se supera, emite una señal.
En ese momento se determina que la entidad en cuestión incumple la normativa actual y por lo tanto puede ser sancionada.
El propio Mediavilla explica el proyecto y los motivos por los que se ha optado por llevarlo a efecto.
«Es anormal el ruido que hay en los últimos años. Todos entendemos que en la Feria Real existan sonidos y jaleo pero no al nivel de lo que estamos soportando».
Además, como ya ocurrió con la seguridad, se muestra contundente y advierte. «No es ninguna amenaza, pero me consta que hay muchas quejas y por tanto aquellos que no cumplan con la reglamentación serán advertidos, y por supuesto que cerraremos casetas».
Aunque no se bajará la guardia en materia de patrullas de Policía y refuerzos para evitar las peleas nocturnas, el político, entiende que «una vez controlado, aunque siempre hay que estar atentos, el tema de la seguridad, vamos a por los ruidos».
Detalles
En los próximos días tanto Garrido como Mediavilla ultimarán los detalles para la instalación de los sensores y presumiblemente explicarán a los caseteros en que consiste el mecanismo.
Algeciras se prepara para vivir una feria 2006 donde «el exceso de ruido no se puede permitir», como dice Mediavilla «una cosa es el jaleo y otra lo que está pasando».