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Lunes, 8 de mayo de 2006
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 Actualizado: 2.36 a.m.
 
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GESTO. Oli lanza su camiseta a los aficionados congregados en el Coliséum Alfonso Pérez tras consumarse el descenso.
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EL Cádiz apenas ha aguantado once meses en Primera. Ascendió el 19 de junio y descendió ayer sin perder, eso sí, un ápice de simpatía en toda España. Pero en el fútbol eso no suma puntos. En una Liga termina imponiéndose la calidad y la capacidad de definición. De eso le ha aportado mucho Lucas Lobos desde enero, pero por lo demás ha sido un conjunto endeble en muchos aspectos y casi siempre con más fútbol que gol.
 
AUNQUE en las dos últimas temporadas Zidane fue una sombra de su estrella, en cada partido dejó casi siempre algún detalle, control, 'roulette' o pase con el que asombrar a una afición que le ha idolatrado por su fútbol, su profesionalidad, su carácter, su humildad, su solidaridad y su elegancia. Con o sin títulos, el astro francés cerró ayer un lustro repleto de detalles y gestos mágicos para el Bernabéu.
El Cádiz confirmó su descenso matemático a Segunda División en Getafe, donde alimentó sus aspiraciones de permanencia durante más de 70 minutos, gracias a un golazo de Lobos, pero se hundió en el tramo final del choque, en el que los tantos de Pulido, Pachón y Riki dieron la vuelta al marcador.
Real Madrid y Villarreal se sumaron al homenaje a Zidane con un entretenido partido, repleto de goles, ocasiones y alternativas, pero de esos que atentan contra el buen método defensivo. Pudo ganar cualquiera y al final terminó con un empate (3-3) que permite a los blancos seguir segundos y depender de sí mismos en la última jornada. Entonces, el Valencia visitará a Osasuna y el Madrid, al Sevilla.
El Racing se aseguró la permanencia de forma matemática al remontar, en los últimos minutos, con sendos goles de Pablo Alfaro y Antoñito, un gol de Milosevic. Una vez más, el técnico Nando Yosu consigue salvar al Racing y acrecienta su leyenda de talismán del club cántabro.
 
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