CAMBIAR pañales, preparar papillas, dar de comer, lavar la ropa... A simple vista, el trabajo de una madre no es que sea precisamente muy envidiable. De hecho, hay quien piensa -y no son pocos- que la maternidad hace que la mujer sea más dependiente, pasiva e infantil. Sin embargo, no todo es lo que parece. Al menos, eso es lo que asegura la ciencia. Y hoy que las madres son las protagonistas de la casa cabe destacar lo que recientes investigaciones han concluido: el embarazo y la maternidad estimulan la actividad cerebral. No sólo la práctica, sino que la genética y, sobre todo, las hormonas, parecen hacer efecto.