FUE hace menos de dos semanas. El presidente del PP, Mariano Rajoy, visitaba Pamplona y lanzaba una advertencia: «Navarra no será moneda de cambio en el proceso de paz». A su lado, Miguel Sanz, presidente autonómico y de la formación regionalista Unión del Pueblo Navarro, iba un paso más allá y sostenía que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está negociando con ETA el futuro de la comunidad foral. Se habló de cesiones políticas, de la creación de un órgano de colaboración permanente con el País Vasco... Se abría la caja de Pandora a un año de las próximas elecciones forales, unos comicios que algunos consideran el factor clave para entender esta polémica.