La cantante Rocío Jurado abandonó en la tarde de ayer el Hospital Montepríncipe, donde ha permanecido ingresada diez días para someterse a diferentes pruebas. La artista, sonriente y relajada, salió del centro médico en un automóvil y en una breve declaración ante los muchos fotógrafos, cámaras y periodistas que aguardaban su salida aseguró encontrarse «bastante mejor».
Vestida con un chándal verde y una pañoleta, la cantante de Chipiona, que lucía unas grandes gafas de sol y el pelo recogido en una coleta, ocupaba el asiento del copiloto, mientras que su hija Rocío Carrasco la acompañaba en la parte trasera del coche. Su marido, José Ortega Cano, y su hermano Amador Mohedano iban en otros dos vehículos.
La cantante fue trasladada a su casa de La Moraleja, donde pasará este Puente del 1 de Mayo «reponiéndome», expresó. Cuando esté «más fuertecita», añadió, se trasladará a su localidad natal, Chipiona, para visitar a la Virgen de La Regla, de la que es muy devota.
Roció Jurado padece desde hace casi dos años un cáncer de páncreas del que ha sido tratada en el centro MD Anderson de Houston. El pasado 23 de marzo fue ingresada en la clínica Montepríncipe tras ser trasladada desde la ciudad tejana en un avión privado.
Mejoría temporales
En el centro madrileño permaneció dos semanas, hasta que el 8 de abril recibió el alta hospitalaria tras una mejoría en su estado general de salud. Sin embargo, el día 19 tuvo que ser de nuevo ingresada para someterse a diferentes pruebas que se han prolongado hasta la tarde de ayer.
El estado de salud de la chipionera ha dado lugar en las últimas semanas a un ir y venir constante de rumores. Los familiares han tenido que desmentir a diario las falsas noticias que han circulado en los medios en torno a la evolución de la artista gaditana. / EFE