Sacar al Ayuntamiento del atolladero económico y financiero en el que se encuentra se ha convertido en la principal prioridad de los nuevos responsables municipales. Las cuentas no salen por más que los integrantes de la recién nombrada comisión gestora se empeñen en hacer números. Los cuantiosos débitos que se arrastran desde la etapa gilista con administraciones, entidades y proveedores siguen siendo el gran lastre para el normal funcionamiento del Consistorio. Un panorama ante el que la ayuda de los gobiernos central y autonómico se ha convertido en imprescindible. Así se lo transmitió ayer Diego Martín, presidente de la gestora, al propio Gaspar Zarrías, consejero de la Presidencia de la Junta, en un primer encuentro de contacto tras la toma de posesión del equipo que regirá el Ayuntamiento hasta las elecciones municipales de 2007.