La ansiada formación de un nuevo Gobierno en Irak liderado por el primer ministro Jawad al Maliki --con diferencia la mejor noticia desde las elecciones del pasado 15 diciembre para lograr una ansiada reducción de las fuerzas de ocupación de Estados Unidos- fue respaldada ayer por la Administración Bush con un simbólico y destacado despliegue: la visita sorpresa a Bagdad de Condoleezza Rice y Donald Rumsfeld, en viajes separados pero con mensajes bastante coordinados a pesar de las diferencias acumuladas por el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa con respecto a la cuestión de Irak.