El verano está a la vuelta de la esquina y Marbella ya calienta motores para la temporada de fiestas que se avecina. Joyas, escotes y peinados a la última se pasearán en improvisadas pasarelas con la excusa de dejarse ver. La empresa malagueña Lepanto fue ayer la encargada de abrir boca con un fastuoso festín en la exclusiva finca de La Concepción. El motivo: la presentación en sociedad de sus nuevos platos, manjares con nombres kilométricos que asomarán a muchos de los banquetes del concurrido periodo estival.