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CULTURA Y ESPECTÁCULOS
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Una adelantada a su tiempo
Almudena Grandes retrata en una charla la vida de Constancia de la Mora, primera española divorciada en 1931
Una adelantada a su tiempo
ESCRITORA. Almudena Grandes, ayer, en Málaga.
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TUVO una vida que no respondió a los cánones de su tiempo y a lo que se podía esperar de una nieta del político conservador Antonio Maura. Constancia de la Mora, nacida en 1906 en Madrid, fue sin duda una adelantada y una leyenda de España, cuando en 1931 fue la primera mujer divorciada y la que contrajo la primera boda civil en nuestro país. Su vida, apasionada y comprometida con la II República, fue narrada ayer con especial cariño e interés -«es una de mis grandes pasiones», confesó- por la escritora Almudena Grandes, dentro del ciclo 'Mujer, arte y sociedad en el siglo XX', que ayer comenzó en el Centro Cultural Provincial.

Para Grandes, la vida de Constancia de la Mora refleja «a la perfección» la encrucijada que vivió España en la primera mitad del siglo pasado. «Su familia era de la más alta aristocracia madrileña, su hermana fue falangista y ella, sin embargo, siempre fue leal a la República», explicó la escritora, para quien uno de los episodios «más emocionantes» de su vida se produjo en enero de 1939, en la localidad francesa de Cerbère.

Allí, cuando las caravanas de exiliados republicanos ya daban por perdida Cataluña, Constancia fue capaz de convencer a un ejército de 300 soldados, con los que regresó a Gerona para seguir combatiendo a las tropas nacionales. «Fue una mujer muy valiente y con una entrega fervorosa a sus ideales», expresó Grandes.

Los episodios relatados ayer por la escritora están extraídos de 'Doble esplendor', la autobiografía que Constancia publicó en 1939 en Nueva York, una obra que no apareció en España hasta 2004, de la mano de la editorial Gadir. «No me explico cómo no se había publicado antes, ni cómo aún no se ha hecho una película sobre su vida, ni se ha novelado más», reflexionó Grandes.

Uno de los aspectos más atractivos de la vida de Constancia de la Mora es su continua defensa de unos ideales de izquierdas y su compromiso con la educación y el cuidado de los niños, una trayectoria que Almudena Grandes equiparó a la de nombres como María Teresa León, Victoria Kent o Clara Campoamor. «Pero en ella todo es mucho más intenso», aseveró la autora de 'Las edades de Lulú'.

Vivió en Málaga

Y es que la vida de Constancia fue precisamente eso, intensa pero corta, y también trágica. Falleció en el exilio en 1950, atropellada por un coche en Guatemala. En su entierro el poeta Pablo Neruda fue el encargado de leer unas palabras. De hecho, la vida de esta mujer rebelde también tuvo estrechos vínculos con la poesía. Su primer marido fue Luis Bolín, primo del malagueño Manuel Altolaguirre. «Cuando se casó se vino a vivir a Málaga, pero aunque no esté bien decirlo por el lugar en el que nos encontramos, a Constancia no le gustó esta ciudad», comentó Grandes. Así, separada de su marido, con 25 años y una hija pequeña, regresa a Madrid.

Al contrario de lo que era propio de su tiempo, decide irse a vivir sola y comienza a trabajar en la tienda de Zanobia Camprubí, esposa del poeta Juan Ramón Jiménez. «El negocio empezó a tener mucho éxito, porque la burguesía de la época disfrutaba con la idea de que la atendiera la nieta de Maura», explicó la escritora.

Una vez en Madrid, se proclama la República. El primer gobierno presidido por Indalecio Prieto inicia las reformas, entre ellas la Ley del Divorcio, «a la que también se llamó 'Ley Constancia'», apuntó Grandes. Poco después, se casa con Ignacio Hidalgo de Cisneros, jefe de la aviación republicana. Durante la Guerra trabajó en la evacuación de niños y como jefa de prensa. «Su vida es un gran ejemplo de compromiso y lealtad», concluyó la escritora.



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