¿HABLA a solas? No se preocupe. La próxima vez que esté acompañado haga un pequeño sondeo a su alrededor y comprobará que, en realidad, no está solo: la mayoría de los adultos piensan en voz alta alguna vez y eso no significa que se hayan vuelto locos. De hecho, el soliloquio está presente en la vida desde el momento en que aparece el lenguaje: los niños pequeños son entusiastas practicantes y algunos incluso lo consolidan con la invención de un amigo imaginario. Sin embargo, hablar con uno mismo está socialmente mal visto, quizá porque es síntoma de algunas enfermedades mentales, como la esquizofrenia.