«Leer es vivir». Tiene muy claro Sergio Pitol (Puebla, 1933) que si hoy está vivo y ha alcanzado la cima de las letras hispanas es gracias a la lectura. A los libros de Julio Verne, Jack London o Robert Louis Stevenson que fueron tabla de salvación para una criatura huérfana de padre y madre a los cuatro años y que entre los seis y los doce guardó cama debido a una terrible malaria. «Estuve al cuidado de mi abuela, lectora de sol a sol y habitante de una casa llena de libros; ella me facilitó las lecturas que me dieron la vida», agradece hoy el maduro y laureado escritor. Un Sergio Pitol que, con doce años, consideró que la vida estaba en los libros que devoraba y que seis décadas después admite sentirse «muy bien entre los raros».