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Martes, 11 de abril de 2006
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SEMANA SANTA
PASIÓN DEL SUR 2006
EL ENCIERRO: Vestir al Señor de Málaga
Cuando José Luis Palomo le ata las manos al Cautivo no lo mira a los ojos... no puede; momentos antes, un padre ha pasado a su niña enferma por la estela del Cristo trinitario
EL ENCIERRO: Vestir al Señor               de Málaga
CAUTIVO. Una de las fases del proceso seguido ayer para vestir al Cautivo. La mala calidad de la foto obedece a que ha sido tomada con teléfono móvil, con el permiso de la cofradía. / SUR
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SÓlO unos pocos testigos. Privilegiados, sin duda. Ha pasado la primera marabunta del día, y el Cristo Cautivo y su Madre, la Virgen de la Trinidad, se encuentran en su casa hermandad tras el espectacular traslado, que ha durado hasta cercana la una de la tarde y ha llenado con 200.000 almas el barrio trinitario. Increíble pero cierto. Jesús se encuentra en una esquina. Ya no está en su trono de traslado. La Virgen está en el primer piso, a donde la han subido para el retoque final. Mientras arreglan y ordenan los kilos y kilos de claveles rojos y blancos que han llegado con los dos, el Señor de Málaga está al lado mismo del portón por donde salen los tronos. Miembros de la cofradía lo acompañan. Es de altura considerable, pero es uno más allí. Impresiona toparte con el Cristo trinitario cuando entras; sobre todo, si no te lo esperas frente a frente: tez morena, hechuras perfectas... Melanie Griffith, que con sus niños ha estado mezclada con los trinitarios en el traslado, ha llorado sin parar emocionada. Se ha impresionado. No era para menos. Nunca puede nadie imaginar lo que impresionan los ojos del Cristo trinitario cuando estás a su altura, porque además te siguen a donde vayas... Estés donde estés, Él te mira. Los vellos están de punta, y pese al bullicio que preside una cofradía que va a salir a la calle en procesión apenas cinco horas más tarde, no se oye ni el vuelo de una mosca. José Luis Palomo lleva más de 40 años 'cuidando' al Señor. Es quien lo viste para salir a la calle. Toda una ceremonia que es desconocida por la inmensa mayoría. No cesan de entrar ramos de flores, los dos últimos del presidente de la Agrupación, precioso, y el de la Soledad de San Pablo, los vecinos. Hay un momento que nadie avisa pero que estremece. Un padre pasa a su hija, dormida y enferma, alrededor del Señor de Málaga. Sus ojos están llenos de esperanza y se le nota a la legua. Jesús no tiene la 'cuerda' (maravilloso cíngulo de oro) que ata sus manos y lo hace Cautivo. Le quitan las potencias, el escapulario y también la túnica, manchada de color rojo por el 'despinte' de los claveles de ese color mezclados con el agua. Nadie se mueve, sólo José Luis Palomo, que se sabe de memoria, con los ojos cerrados, donde tiene que encajar cada alfiler. Una señora casi rompe aporreada la impresionante puerta metálica. Habla con José Luis Palomo:

-Mi hijo entra en la cárcel mañana. Ponle esta foto y verás como lo dejan libre... Es el único que puede hacerlo.

-No creo que el Cautivo pueda evitar eso, pero seguro que lo cuidará y lo llevará por el buen camino, le contesta el que fuera hermano mayor de la Cofradía.

Gros, otro gran personaje de la Semana Santa de Málaga, y Francis Cabello son los ayudantes de Palomo en tan singular ceremonia. De sus enaguas cuelgan cantidad de ruegos, votos y peticiones... Un pin del Cautivo de los que dio SUR el pasado año es lo último en 'colgarse' de sus prendas... Antonio Gross, máximo responsable de Santa Cristina en España, que ha venido expresamente desde Reus para ver al Cautivo con su esposa y su hija, está impresionado. Un maño recién llegado a esta casa, Jesús Terreros, se queda de piedra cuando Palomo le invita a que sea él quien enganche de las ropas interiores el pin del Señor trinitario. Lenta parsimonia, y Palomo que suda como si estuviera duchándose: la túnica nueva, que ha hecho expresamente Emilio Bautista, donada por un hermano; el nuevo cíngulo, el nuevo escapulario, las potencias, maravillosas, regalo de Gustavo Villapalos... La gente sigue embobada en un proceso que dura más de una hora pero que parece que son sólo cinco minutos. Más claveles entran por el portalón, cerrado a cal y canto, que ya está 'custodiado' por decenas de trinitarios para ver la salida en sitio preferente. Es increíble. Los últimos alfileres están colocados y el Señor de Málaga ya luce sus mejores prendas para cuando salga a la calle por la tarde, noche y madrugada a recibir los vítores de Málaga entera. Carne de gallina en todos, corazón latiendo más aprisa, cuando Palomo anuda las manos del Cautivo; no mira al Cristo a los ojos. Sentado en una silla plegable, le da vueltas a las muñecas de las manos de Dios sin atreverse a mirarlo... Mirarlo lo mirará Málaga entera luego. Todo listo. El Señor es entronizado... De verdad, no hay palabras. No puede explicarse. Yo, con lo mejor de mi alma, lo he intentado...



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