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MÁLAGA
MÁLAGA
«Por más que la he rebajado sigo sin lograr comprador»
Llevan meses paseando sus viviendas por Internet y clasificados. Sin éxito. Desesperados, aseguran que vender un inmueble hoy día es un «calvario». Tres dueños cuentan sus peripecias
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ASEGURA que sus vecinos ya se lo habían advertido. Sin embargo, a pesar de los comentarios, Macarena Romero reconoce que se resistía a creer que el mercado de la vivienda estaba de capa caída. El pasado mes de junio, confiada en que los encantos de su piso de tres dormitorios le traerían más suerte, esta propietaria de la zona de Cruz de Humilladero decidió colgar en su balcón el cartel de 'se vende'. Su deseo era deshacerse del inmueble antes de finales de año para empezar una nueva vida en el extrarradio de la capital, alejada del bullicio. Un sueño que a día de hoy esta enfermera, hipotecada al nuevo ritmo al que marcha el ladrillo, aún no ha conseguido cumplir.

Después de diez meses de «calvario», recorriendo agencias inmobiliarias y poniendo anuncios en periódicos y publicaciones especializadas, Macarena sigue sin encontrar comprador. Confiesa que está «desesperada». Tanto, que en este periodo se ha visto obligada a rebajar tres veces el precio de su vivienda. «Empecé pidiendo 228.000 euros, luego bajé a 210.000 y ahora estoy vendiéndolo a 204.000, pero ni por esas le sale novio al piso», bromea. «En estos meses han venido ocho familias a ver el inmueble pero ninguna me ha vuelto a llamar», añade esta joven de 38 años. Decepcionada, ahora Macarena sólo confía en que pase esta «mala racha» para así, por fin, poder mudarse.

Largos meses de espera

Quien también cruza los dedos cada vez que alguien visita su adosado es Alejandro. Este malagueño, propietario de un chalet en la zona de El Cantar, puso en venta su inmueble hace ahora siete meses y, al igual que Macarena, tampoco ha logrado 'colocarlo' en el mercado. Cuenta que ha paseado su vivienda por varias inmobiliarias, por Internet, por periódicos...sin éxito. Al principio intentó comercializarla a 408.600 euros. Al cabo de unos meses ante la falta de demanda optó por bajar su coste hasta los 378.600 euros.

Cansado de hacer cuentas, hoy, Alejando insiste en que no tiene más margen para reducir el precio. «Nos hemos comprado una parcela para hacer una vivienda aislada, ante la previsión de aumentar la familia, y hemos cuadrado los números al límite», sostiene. No obstante, este dueño es consciente de lo difícil que está en estos momentos la venta. «Hay carteles que llevan año y medio colgados, la cosa está muy parada», afirma.

Un año, sin suerte

A Susana Alcalá, la mudanza se le ha tornado en misión imposible. Ahora, esta propietaria de un pequeño piso en Miraflores, se lamenta de no haber decidió vender antes. «Mi vecina adjudicó su piso hace cuatro años a 205.000 euros en cuestión de varios meses. Yo sin embargo llevo ya un año intentándolo, por 192.000 y no lo consigo. Ya casi he perdido la esperanza», se lamenta. Y es que el boom inmobiliario comienza a amainar. Como muestra, las historias de Macarena, Alejandro y Susana.



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