Después de años inflándose a marchas forzadas, el gran globo del ladrillo comienza a perder aire. La ralentización que experimenta en estos momentos el sector de la construcción en la provincia está devolviendo la cordura a las desorbitadas tarifas inmobiliarias. Ante la dilatación de los ritmos de venta, muchos de los propietarios que mantienen colgado el cartel de 'se vende' se están viendo obligados a adaptar sus pretensiones iniciales a las nuevas reglas de juego del mercado. Tras siete años de continuas escaladas, la tormenta de precios empieza a amainar.