La cantante Rocío Jurado abandonó ayer pasadas las ocho de la tarde el Hospital Montepríncipe de Madrid en medio de una gran expectación, aplaudida por un reducido grupo de admiradores y rodeada por los fotógrafos y cámaras de televisión. Repuesta ya del episodio de la insuficiencia hepática que padeció el pasado miércoles por la noche, la tonadillera dejó el centro sanitario en un vehículo conducido por un chófer rumbo a su domicilio de La Moraleja (Madrid) y acompañada de su marido, José Ortega Cano, que viajaba en la parte trasera del turismo. Parece que fue ella misma la que optó por el vehículo en lugar de una ambulancia.