PERLAS de la dialéctica política. La llegada del ex alcalde ya fallecido Jesús Gil a la Alcaldía de Marbella en 1991 marcó una etapa y abrió un nuevo vocabulario político. Frases sencillas, no exentas de arrebatos, insultos y descalificaciones. Hizo escuela. Y pronto, las sesiones plenarias pasaron a convertirse en un campo de batalla lingüístico. Un escenario que simulaba más un patio de vecinos que un espacio de toma de decisiones. Después los insultos saltaron las fronteras y sus protagonistas pasearon por televisiones su verborrea.
Los primeros asaltos verbales los protagonizaron Jesús Gil e Isabel García Marcos, como concejala del PSOE en la oposición. Se convirtió en su látigo político. El regidor marbellí no ahorró insultos, groserías o amenazas para amedrentarla. «Rubia», «babosa», «grulla»... Marcas registradas del ex regidor que quedaron en la memoria histórica. Los 'piropos' tampoco cesaron en el otro lado del ring: «Alcalde de república bananera», «dictador»...
Los enemigos -políticos y dialécticos- del presidente del GIL se multiplicaron. Carlos Fernández y Gil protagonizaron conversaciones que no tienen desperdicio. Corría el año 1997. Gil acusó al entonces concejal de Deportes de haberse llevado dinero de la Unión Deportiva San Pedro y le destituyó de forma abrupta, al tiempo que le dedicaba calificativos de «ladrón» y «chorizo». Fernández pasó así a ser el primer ex concejal de Gil que le hizo frente. No se cortó un pelo. Lo hacía en 'Crónicas Marcianas' «Ésta va a ser la única zona verde (mostrando una maceta) que va a quedar cuando se vaya». «Salga del armario y dé la cara en los asuntos importantes», le pedía a Gil. «Yo no soy maricón, eso lo será tu hermano», le espetó.
En la prensa rosa
Los años pasaron y la vida política seguía exaltada. La chispa volvió a saltar en agosto de 2003. Una moción de censura desbancaba a Julián Muñoz, que desplegó toda su artillería contra el que fue su mentor político, Jesús Gil. El enfrentamiento más violento se televisó en 'Salsa Rosa'. Las interioridades del Ayuntamiento se convertían en carne de cañón para la prensa rosa. Cosas del sillón de mando. Su sucesora, Marisol Yagüe, heredó el mismo vocabulario político.