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DEPORTES
TENIS. TORNEO INTERNACIONAL 'CIUDAD DE MÁLAGA'
El talento local cotiza a la baja
La falta de apoyos institucionales y económicos castiga a las promesas hasta el punto de que sólo un tenista malagueño llegó al 'top cien' mundial en los últimos años
El talento local cotiza a la baja
CLUB DE TENIS. Un espectador sigue un partido de dobles.
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ADRIÁN Menéndez, 20 años y 529.º del mundo en la Lista de Entradas de la ATP; Frank Cóndor, 22 años y 551.º, y Daniel Monedero, 23 años y 656.º. Estos son los poderes del tenis malagueño, considerado por los expertos el más productivo en Andalucía y lastrado en las dos últimas décadas por la falta de apoyo institucional e, incluso, privado. Un jugador atípico, talentoso pero irregular, como Emilio Álvarez, ha sido el único 'top cien' del mundo en este periodo. Finalista en Kitzbuhel (Austria) en 2000, acabó sus días como jugador de exhibición.

Menéndez, Cóndor y Monedero son los únicos representantes locales que se han colado por 'ranking' en el cuadro final del Primer Internacional Ciudad de Málaga, que se disputa estos días en el Club de Tenis Málaga y que, aun siendo un torneo 'future', es el de mayor entidad celebrado en la capital en años. El problema del tenis en una provincia dotada de excelente clima, clubes y técnicos exige un análisis complejo y detallado por todas sus aristas. Este periódico sondeó a los principales técnicos y jugadores para tratar de descifrar las claves.

FALTA DE APOYOS



Formar un jugador capaz de acceder algún día al circuito ATP requiere muchas ayudas. No basta el talento. «Este es un deporte que se mueve por apoyos económicos. Los chavales tienen que sufragarse los gastos para viajar a competiciones. Si hay carencias llega un club de fuera de Andalucía -normalmente catalán- y les hace una buena oferta económica para disputar el Campeonato de España por equipos. Entonces, se salen de las becas de la Federación de Tenis, que pueden alcanzar los 3.000 euros», afirma Manuel Lineros, el delegado en Málaga de la Federación.

Las opiniones no casan. Desde el ámbito de los entrenadores y técnicos se achaca el desapego hacia Málaga en los últimos años de la Federación Andaluza. Consideran, incluso, que ésta privilegió a Sevilla. José Luis Martín, padre de Ana Martín, la mejor jugadora malagueña del momento y en su momento entrenador de Adrián Menéndez, se muestra molesto: «Las instituciones apoyan poco. El mayor respaldo que ha recibido mi hija es de la Universidad de Málaga, que la ha becado con 1.500 euros y le ha dado 10 créditos por ser campeona de España universitaria tanto en simples como en dobles».

El tenis es muy caro. José Carlos Lacambra, que tiene nada menos que a 193 tenistas bajo su coordinación en la escuela del Club de Tenis Málaga, el único recinto de la capital con pistas de tierra batida (siete en total), incide en otro problema: «Sólo hay dos pistas públicas, las de Ciudad Jardín. Entonces, es un milagro que salgan niños. Los que quieren jugar se tienen que hacer antes socios de un club, pagar sus pistas, sus entrenamientos,...».

PANORAMA LOCAL



En lo que casi todos los expertos coinciden es en el nivel de los preparadores. Fernando Gil, que tuvo bajo sus órdenes en los ochenta a Alberto Gutiérrez, un 'top veinte' nacional sobrado de talento, y ahora en el Club de Tenis Puente Romano, en Marbella, lo corrobora: «Hay muy buenos entrenadores y clubes que están trabajando muy bien». Sol e infraestructuras (un aeropuerto cercano) favorecen, pero algunos clubes pueden resultar un lastre cuando el tenista con proyección ansía llegar a la élite. José Luis Martín lo ha sufrido con su hija y Adrián Menéndez: «Hay que dar el salto. Un tenista de competición necesita tres o cuatro horas en la pista. En el caso de Marbella hay que llevarlo a Puente Romano. Tengo una escuela, pero el nivel de competición es otro, y hay que pensar en que la cancha no esté ocupada por socios».

COMPETICIÓN



Para que el tenista crezca es fundamental competir. A ser posible contra los mejores rivales que se le puedan poner a tiro. En Andalucía se intenta a marchas forzadas reforzar el déficit de torneos.«Se está intentando crear grupos de competición, con apoyos esponsorizados, para acceder al Campeonato de España», reconoció Manuel Lineros, que reclamó más financiación: «Si Andalucía quiere algo hay que tratar de apoyar al tenis institucionalmente. En ciclismo han entrado en el proyecto del Paul Versan, por ejemplo».

LA CAPTACIÓN DE BARCELONA



«Aquí no juegan cinco ni once. Está sólo tu cabeza, tus brazos y tus piernas. No hay nada más. Por eso llega un momento en que hay un límite. Lo que intentamos es progresar para que no tengan que irse», afirma Manuel Lineros. El gran problema que afecta a la base es el poder de captación de Barcelona, la gran capital del tenis europeo, donde están las mejores escuelas y se reúnen en sus decenas de clubes más de un millar de jugadores de nivel. Todo responde a un proceso lógico, para ser más competitivo hay que medirse a los mejores rivales.

Dicho y hecho. Frank Cóndor y Adrián Menéndez, los dos mejores malagueños en el 'ranking' ATP, militan en el Barcelona Tenis Total. En el caso del primero, formado en el Club de Tenis Málaga a las órdenes de Lacambra, son ya nueve los años en la ciudad condal. Adrián ha dado el salto más tarde y apenas si lleva año y medio compitiendo a nivel internacional.

SACRIFICIO DE LAS FAMILIAS



No todo el problema es la falta de apoyo económico o el bajo nivel de las competiciones. Carlos Saavedra, actual gerente del Club El Candado, pero durante muchos años entrenador de tenis, incide en otro detalle que a veces pasa inadvertido: «En las escuelas se nota que el entorno familiar asume poco el compromiso cuando los niños tienen que entrenarse más tiempo». El nivel de sacrificio a edades muy tempranas no es digerido con facilidad. Un tenista no se crea del día a la noche y el tiempo de dedicación marca la diferencia.

EL TENIS NO SE VENDE BIEN



La evolución de Málaga apunta a una mejora. Hay cuarenta clubes en la provincia y unos 1.400 federados, y en enero de este año la cifra creció en unas 500, en torno a un cincuenta por ciento. Las cifras hay que digerirlas con matices. «En Cataluña para jugar al tenis en un club te piden licencia federativa. Si esto fuera así en Andalucía seguro que crecería el número de licencias», explica Lineros.

Carlos Saavedra, con todo, sigue siendo crítico: «No sé si el problema es que no les ofrecemos algo atractivo a la población. El golf y el pádel machacan al tenis, que no están sabiendo evolucionar. Hay mucho torneo nacional con premios en metálico, pero no competiciones amateur. En pádel, en cambio, nos encontramos fácilmente cada fin de semana seis o siete citas. Desde la Federación no se ha aprovechado en la base el 'boom' del tenis español».

NO HAY MALAGUEÑOS 'TOP CIEN'



Pero de momento no hay malagueños en la élite. Existe un estadio intermedio, el del circuito de torneos satélite, 'futures' y 'challengues', por orden creciente de puntos ATP y dotación en premios. Jugar entre veinte y treinta semanas al año por todo el mundo no llega a compensar en exceso los gastos de viaje, y de ahí que casi todos recurran al paraguas de la competición por clubes.

«Estar en el 'top cien' es algo muy especial, y esto no se sabe valorar. Es verdaderamente difícil, porque hay que ganárselo ante tenistas de cualquier rincón del mundo. Estar entre los treinta mejores del 'ranking' nacional ya es un mérito», admite Fernando Gil, consciente de que apenas una quincena de españoles acceden a la condición de mediáticos, y ello en uno de los países, junto a Argentina y Estados Unidos, que mantiene permanentemente a más jugadores en la élite.

FÉMINAS



Si los tenistas lo tienen difícil, ellas más. «Hay pocos torneos femeninos buenos. Además, cuando es una niña, ¿cómo la dejas salir sola a competir fuera? Eso si no se echan novio, pero entonces son también muy poco independientes...», se lamenta José Luis Martín. La crisis en el tenis femenino español no hay más que comprobarla, una vez retirada Arantxa Sánchez Vicario y en el ocaso de su carrera Conchita Martínez, en el circuito de la WTA.

FUTURO



«El final del plazo lo veo venir más cercano. Depende mucho de este año», se sincera Daniel Monedero. «Me doy un margen. Soy joven, pero soy realista», se pronuncia Frank Cóndor. Sólo Adrián Menéndez dispone de más tiempo. Amarit Sánchez (18 años), de madre tailandesa y padre español, goza de una ayuda para prepararse en la Academia Equelite de Villena (Alicante), junto a Ferrero y con Martínez Cascales al frente. ¿Es halagüeño el futuro? Suenan nombres: Javier Valenzuela (15 años), Néstor Pérez (13), Pedro Luis Domínguez (10) son de lo más granado en sus edades. Salvo Pérez, del Puente Romano, los otros se forman en el Tenis Málaga. Quizás sean ellos los que lleguen a tiempo de gozar de las ventajas de un centro de tecnificación.



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