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Martes, 4 de abril de 2006
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OPINIÓN
LA ROTONDA
Votos inmerecidos
LOS políticos dicen siempre después de unas elecciones, sea cual sea el resultado, que el ciudadano es soberano y nunca se equivoca. En el caso de muchos concejales del Ayuntamiento de Marbella salidos de las urnas desde 1991 parece que sí ha habido un error al votar a unos sujetos que no han justificado esa confianza. El populismo siempre acaba igual: quienes lo ejercen dejan de pensar en el pueblo para buscar sólo y exclusivamente sus intereses. Gil ganó por una abrumadora mayoría absoluta en tres ocasiones; Julián Muñoz, fiel vasallo de Gil hasta que la enemistad los separó, también obtuvo la victoria en 2003. Los marbellíes no se merecían unos gobernantes así. Ni unos individuos de esa calaña se merecían mandar en una ciudad como el diamante de la Costa del Sol. Pero ¿nadie se dio cuenta de que quitando prostitutas de las aceras, mandando a los mendigos a otras localidades, especulando con el suelo, alardeando de cochazos y fomentando la represión de los disidentes no se iba por buen camino? A Gil y sus adláteres mucha gente los vitoreó. Ahora gran parte de esa gente vitupera a la alcaldesa, Marisol Yagüe, y a la primera teniente de alcalde, Isabel García Marcos, pero ya es tarde. El daño a Marbella es irreparable. El Ayuntamiento está arruinado y la imagen de la ciudad, por los suelos. Mientras tanto, Yagüe y García Marcos comparten la misma celda como hasta hace unos días compartían una vida de lujo. Antes de eso,Yagüe era solista en un coro; García Marcos, médica. Nadie las echa de menos en el mundo del espectáculo ni de la medicina. Cuando se vota hay que pensar bien a quién se le da el sufragio. Por si acaso.



Vocento