La Costa del Sol se presenta como un lugar privilegiado para pasar los últimos años de vida. La bondad del clima es el principal atractivo que convence a miles de jubilados -sobre todo a los que llegan de otros países- a la hora de permanecer en la provincia para seguir envejeciendo en su domicilio mientras gozan de cierta autonomía e independencia. Los problemas llegan cuando pasan los años y la salud se deteriora, y con ello, se incrementa el temor a padecer algún accidente doméstico o simplemente a estar solos.