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El afgano convertido al cristianismo elude la pena de muerte por su trastorno mental
El Supremo del país asiático desestima la acusación de apóstata formulada por la policía después de localizar una Biblia en su domicilio
El afgano convertido al cristianismo elude la pena de muerte por su trastorno mental
Abdul Rahman./AP
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El Tribunal Supremo de Afganistán desestimó ayer la demanda presentada contra Abdul Rahman por renegar del islam para convertirse al cristianismo. Los magistrados se decantaron por rechazar el caso después de que tres familiares del acusado aseguraran que padece problemas mentales. Varios gobiernos occidentales habían solicitado la liberación del apóstata, que según la leyes afganas podía haber sido condenado a muerte.

La policía detuvo el mes pasado a Rahman después de una disputa con su familia. Al parecer, el hombre fue denunciado por sus allegados tras un enfrentamiento por la custodia de sus dos hijas. Durante la intervención policial, sin embargo, los agentes descubrieron una Biblia en su casa y decidieron acusarle de «rechazar el islam». A partir de ahí, la Fiscalía retomó las investigaciones y comenzó a reunir pruebas para llevar a los tribunales a Rahman por un delito de apostasía.

En el curso de sus indagaciones, la Fiscalía afgana comprobó que el acusado se convirtió al cristianismo hace dieciséis años. Pese a haber colaborado con la resistencia muyahidín durante la invasión soviética, Rahman, de 41 años, abandonó su país para trabajar en Rusia y Alemania, donde pasó nueve años. Tras su etapa en Europa, el acusado de apostasía se enroló en una ONG que ayudaba a los refugiados en Pakistán y decidió dejar el Islam para abrazar definitivamente la fe cristiana.

Apoyo del Papa

Aunque en Afganistán muchos clérigos reclamaron la ejecución de Rahman nada más conocer su detención, los gobiernos occidentales se aliaron rápidamente para exigir su liberación. El propio Benedicto XVI pidió ayer apoyo para las comunidades cristianas que viven en países «donde la libertad religiosa falta o, a pesar de su afirmación en papel, sufre múltiples restricciones». Ante la avalancha de críticas, el presidente afgano, Hamed Karzai, prometió buscar «una solución satisfactoria».

Ayer, el Tribunal Supremo del país asiático dio con la fórmula para evitar un conflicto con Occidente y al mismo tiempo no alimentar las críticas de la jerarquía religiosa afgana. Los jueces acordaron desestimar la causa abierta con Rahman por «fallos técnicos» en la petición de procesamiento elevada por la Fiscalía. Según explicó un portavoz del alto tribunal, tres familiares del acusado aseguraron que sufría trastornos mentales. De acuerdo a la versión de los allegados, Rahman escucha «voces extrañas». Ahora, los magistrados han ordenado que se le someta a una revisión médica para conocer su estado, pero todo indica que podría ser liberado próximamente. Además, existían dudas sobre la nacionalidad del acusado, que de no ser afgano podría eludir la pena capital.



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