ERA una relación difícil y el matrimonio apenas ha durado dos años. La desconfianza de la Junta hacia los responsables municipales de Marbella ha echado por tierra el acuerdo firmado en enero de 2004 entre la Consejería de Obras Públicas y el Ayuntamiento para la redacción del nuevo Plan General de Ordenación Urbana. El ejecutivo andaluz nunca llegó a creerse la expresada voluntad del equipo de gobierno municipal de romper con su pasado gilista, la desconfianza fue alimentada con algunas decisiones tomadas desde el equipo de la alcaldesa, Marisol Yagüe, y finalmente sobrevino la ruptura inevitable.