Molestias en los huesos, dolores en las articulaciones de las manos, en la espalda y en las piernas; ansiedad, depresión, anemia y frecuentes molestias del aparato digestivo, tales como colon irritable o úlceras derivadas de la situación de estrés que genera el cuidado directo, intensivo e ininterrumpido de una persona dependiente. Aunque las más frecuentes, éstas son sólo algunas de las patologías que presentan la mayoría de las mujeres que han asumido como obligación inexcusable y casi en solitario una tarea durísima, que en muchos casos las aísla socialmente debido a que acaparan cada minuto de su día a día, sin apenas posibilidad para el respiro. Según los datos ofrecidos recientemente por el ministro de Trabajo Jesús Caldera, en la provincia habría 40.000 personas dependientes, siendo 15.000 de ellas grandes dependientes. El 80% de estas personas está cuidadas por familiares, siendo mayoritariamente las mujeres las que asumen esta función y también las consecuencias de una situación estresante que termina mermando su salud física y psíquica.