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Jueves, 23 de marzo de 2006
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PROYECTO EN LA ANTIGUA REPSOL REACCIONES
Vecinos de Juan XXIII consideran que el rascacielos será un motor económico
Aplauden la creación de amplias zonas verdes y viviendas de VPO y auguran que la torre se convertirá en un «elemento emblemático» de la ciudad Los empresarios prevén que el nuevo centro impulsará el comercio tradicional
Era, junto con la tregua de ETA, el gran tema de conversación ayer entre los vecinos de la avenida Juan XXIII. Durante décadas, cada vez que abrían las ventanas de sus casas, cada paseo junto a sus hijos, tenía el mismo escenario: una explanada de depósitos de combustible a los que miraban con temor y recelo. Ahora buena parte de los residentes acoge con optimismo la propuesta municipal para estos terrenos, que contempla la creación de un rascacielos de 160 metros de altura, dos bloques circulares con 400 viviendas de protección oficial, un parque de 80.000 metros cuadrados y dos edificios para equipamientos educativos, sanitarios o culturales.

La casa de José López, miembro de la asociación de vecinos Caminando, está a unos 500 metros del solar, en la calle Alcalde Díaz Zafra, y aún recuerda el temor que le producía aquel escenario. «Desde mi casa se veían los bidones y los pelos todavía se me ponen de punta», afirmaba ayer, entre risas, al tiempo que se mostró satisfecho con las previsiones para este gran espacio. Las nuevas zonas verdes son el elemento que más valora. «Aire puro a cinco minutos de nuestras casas», resaltó. Respecto al rascacielos que abandera el planeamiento, López lo consideró como «una puerta de entrada a Málaga. Un edificio emblemático, que se verá desde toda la ciudad».

Sergio Cano, presidente de los comerciantes de la Carretera de Cádiz, calificó este edificio como «un proyecto emblemático, rupturista y novedoso». Además de un gran pulmón verde, aplaudió la creación de una nueva zona comercial, que supondrá un incentivo al comercio de calidad en la zona. «Habrá más movimiento de gente, que venga a comprar y pasear, por lo que las tiendas tradicionales se revalorizarán».

Rafael González, hermano mayor de la hermandad de Humildad y Paciencia, que tiene su sede junto al puente de Juan XXIII, aseguró que Málaga es una provincia que está a la cabeza en tecnología. «El rascacielos será un icono. Miramos a otras ciudades y también los tienen, porque no suponen ningún peligro». González vive en la calle La Unión, por lo que también es vecino de la que -reconoce- es una de las zonas más pobladas de Europa y sin apenas zonas verdes. Por ello, destacó la creación de un gran parque.

«Una grata sorpresa». De esta forma lo calificó Antonio Paneque, responsable de la Organización Social de Acción Humanitaria (OSAH), una ONG que trabaja con personas necesitadas en el distrito Cruz del Humilladero. «El proyecto nos ha sorprendido. Prevé unas zonas verdes muy amplias, por lo que responde a una reivindicación histórica de los vecinos». Paneque consideró que esta actuación «cierra la estría» que divide la ciudad y destacó que la torre se convertirá en un «emblema de Málaga, una ciudad moderna».

Mientras, un portavoz de la asociación de empresarios del polígono San Rafael, que el Ayuntamiento pretende cambiar de ubicación, pidió «el mismo trato» que han recibido los promotores de las torres. «No es justo que para ellos se modifique el PGOU y para nosotros no», expuso, y anunció que pedirán una reunión con el Consistorio y la Junta para abordar su futuro.

El proyecto también tiene detractores. Salvador Pérez, vicepresidente de la federación vecinal Solidaridad, y Ramón Carlos Morales, de Unidad, coincidieron en advertir que esto supondrá añadir más viviendas en una muy masificada, y reclamaron que el espacio se dedique sólo a equipamientos y zonas verdes.



Vocento