Evitar que se desarrollen actividades pesqueras como el arrastre en lugares no autorizados, preservar el valor ecológico de los fondos marinos y potenciar el crecimiento de las especies de interés pesquero, son algunos de los objetivos que persigue la instalación de arrecifes artificiales en el litoral mediterráneo.
Con esta finalidad, la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía desarrolla desde 1989 un programa de acondicionamiento de la franja costera mediante la instalación de arrecifes artificiales destinados ha proteger las áreas sometidas a una mayor sobreexplotación de los recursos mediante artes de pesca no permitidos y de elevado valor biológico y pesquero.
Durante este mes de marzo, la Junta trabaja en la colocación de un nuevo arrecife entre la Punta de Torrox y la Torre de Maro (Nerja), actuación que se ampliará este mismo año con otra intervención en el litoral del Parque Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo.
Sostenibilidad
Según el consejo de Agricultura y pesca, Isaías Pérez Saldaña, que ayer visitó Caleta de Vélez para mostrar los trabajos, los arrecifes «redundarán en el incremento de los recursos pesqueros, en beneficio de una explotación sostenible de los caladeros».
Durante todo este año los nuevos arrecifes previstos abarcarán una extensión de más de 296 kilómetros y contarán con una inversión superior a los 4,6 millones de euros. Hasta la fecha se han instalado 20 arrecifes artificiales en las costas andaluzas (ocho de ellos en la provincia de Málaga), que son objeto de seguimientos periódicos para determinar su eficacia y corregir posibles deficiencias.
Entre la Punta de Torrox y la Torre de Maro, están prevista la colocación de 201 módulos disuasorios, con un peso de siete toneladas cada uno, así como 25 de los denominados productivos, diseñados para potenciar las fases de alevinaje de las especies de interés pesquero.
El arrecife lo forman cinco barreras y tres cruces en las líneas de arrastre detectadas, entre los 10 y 35 metros de profundidad, aunque el área de concesión alcanza hasta los 50, que es la profundidad mínima a la que pueden faenar los arrastreros. La inversión alcanza los 272.157 euros. El 80% procede de fondos de la UE.
La siguiente intervención será en el paraje de los acantilados de Maro-Cerro Gordo, entre Nerja y Almuñécar (Granada), donde se contemplan 223 módulos disuasorios, 77 mixtos (disuasorios-productivos) y tres productivos, que cubrirán una superficie de 3,54 kilómetros cuadrados.