Al Málaga ya se le siente en Segunda -está a 8 puntos de la salvación-. La derrota de ayer, decimoséptima esta temporada, y la sucesión de resultados de sus rivales le condenan a un descenso que se antoja inevitable. El control en la primera mitad no se vio correspondido en el marcador. La proliferación de jugadores de 'fogueo' -que apuntan mucho y nunca resuelven- impidió una ventaja definitiva frente a un Deportivo al que tuvo a su merced. Luego, los cambios introducidos por el técnico local y dos goles increíbles en sendas faltas desde muy lejos acabaron por certificar lo que cada día que parece más una triste realidad.