La acusación pública mantuvo hoy, en el juicio celebrado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Málaga a puerta cerrada, la acusación y la petición de nueve años de cárcel para un médico sustituto, acusado de abusar, presuntamente, de dos mujeres, una de ellas menor de edad, y de vejar a otra, según informaron fuentes judiciales.
El fiscal solicita dos y siete años de prisión, respectivamente, por dos delitos de abusos sexuales, además de inhabilitación para el ejercicio de la profesión sanitaria privada o publica. Además pide una multa de 20 días a 100 euros diarios por una falta de vejaciones y que indemnice a las víctimas con la cantidad total de 8.300 euros.
En sus conclusiones finales, ha planteado alternativamente la condena a uno y cuatro años de prisión, suprimiendo el agravante de prevalimiento.
El acusado negó hoy ante el Tribunal los hechos que se le imputan, alegando que su actuación se enmarca dentro de la normalidad en las patologías que presentaban las pacientes, según informó el letrado de la defensa, José Luis Ortega Jiménez, quien apuntó que la víctima menor de edad, que formuló denuncia, "ha caído en contradicciones, cuando dijo que su madre estaba presente en la consulta".
La Fiscalía de Málaga solicita nueve años de cárcel para este hombre, con iniciales M.A.J.V., al indicar en su escrito de acusación inicial que, aprovechando sus actuaciones profesionales como médico sustituto, abusó sexualmente de dos pacientes, a las que "toqueteó" distintas partes del cuerpo "con ánimo libidinoso", y vejó a una tercera.
El primero de los hechos tuvo lugar, según las conclusiones, en el centro de salud del Limonar al atender a una mujer que padecía una neurosis depresiva y utilizando como pretexto que había estudiado algo de psicología comenzó, según el fiscal, a tocarle la espalda y la parte interna de los muslos, "rozándole" los órganos genitales. Asimismo, "toqueteó" la espalda de otra paciente sin motivo aparente.
Posteriormente, un año después en otro centro de salud, recibió como paciente a una menor, de 16 años, que padecía una afonía, a la que con el mismo ánimo le tocó en la parte interna de los muslos y le pidió que volviera con un bote de aceite para darle un masaje corporal. Cuando regresó, le dijo que se bajara la ropa interior y le tocó, llegando incluso a introducirle los dedos en los genitales.