Antes de que finalice la primavera, para finales de junio, está previsto que la instalación de los 10 kilómetros de sirga tridimensional que se está construyendo en el perímetro fronterizo estén listos, adelantando así la obra a las avalanchas que cada verano tienen lugar con el buen tiempo. Se trata, según explicó el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, de una infraestructura que ha costado 20 millones de euros y que evitará que los inmigrantes se lesionen cuando intentan acceder a territorio español.