diariosur.es
Lunes, 13 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA EL PERIÓDICO ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
LO + BUSCADO
Semana Santa de Málaga
-
Ofertas de empleo
-
Día del Padre
-
Fernando Alonso
-
Recetas vegetarianas
-
Puente de Marzo
-
Sudoku
-
Predicciones 2006
-
Música MP3
-
Juegos PC
-
Logos Melodías
SUR en PDF


MÁLAGA
MÁLAGA
Canguros por un rato
Muchas parejas de pueblos pequeños se ven obligadas a recurrir a allegados para que cuiden de sus hijos por carecer de un servicio próximo de guardería
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

EN Cuevas Bajas no hay guardería, ni pública ni privada. Por eso la hija de Carmen Cordón se desplaza todas las mañanas a las ocho y media a casa de su madre. «Mi hija trabaja en una pastelería y la llaman de vez en cuando para que eche una mano... y, como aquí no hay guardería, me trae al pueblo para no despertarla y luego me llevo a la niña a mi casa dando un paseo», explica la abuela.

A María Dolores Crespillo también se le nota pasión por su sobrina-nieta, a la que cuida cuando Mari Carmen Guillén tiene que trabajar como jornalera en el campo. «A las siete de la mañana tiene que sacar a la niña de 20 meses de la cama y me quedo con ella hasta las cuatro o las cinco». Hasta el curso escolar 2007-2008, la hija de Mari Carmen no podrá entrar en el colegio y ella quiere «seguir trabajando», de ahí que eche en falta la existencia de una guardería en Cuevas Bajas.

Igual le pasó a Nuria Luque el año pasado cuando su hijo todavía no tenía edad para ir al colegio. «Un año lo tuve que llevar a la guardería de Villanueva de Algaidas para poder trabajar y otra vez me lo tuvo que cuidar una mujer para que yo pudiera ir al campo», dice junto a su amiga Francisca Pérez. Paqui renunció a todos los trabajos que le salieron para cuidar de sus dos hijos. Sin embargo, fuentes del Ayuntamiento de Cuevas Bajas anunciaron a este periódico que existe un proyecto para hacer una guardería privada.

Como confirman estos casos, ser madre y trabajadora en un pueblo pequeño no resulta nada fácil; sobre todo cuando la guardería más cercana se encuentra en el mejor de los casos a más de 10 kilómetros, distancia que separa las poblaciones de Vélez y Benamargosa, en la Axarquía. María José Arcas, madre de un niño de un año, edil del PP en Benamargosa, sabe bien lo que es no poder llevar al pequeño a una guardería. Para colmo de males, tiene la jornada laboral partida, por lo que apenas dispone de una hora al mediodía para almorzar y dar de comer a su bebé.

Cambio de residencia

Pese a todo, María se considera una mujer afortunada. Tiene la suerte de contar con una gran familia que suple su ausencia. «Afortunadamente, no tengo que levantar a mi hijo a las ocho cuando me voy a trabajar. Mi hermana lo cuida hasta que despierta y después lo lleva con los abuelos», declara la joven edil, que confiesa que también su marido se vuelca en el cuidado del hijo.

Arcas reconoce hay momentos en los que empieza pensar con seriedad en la idea de adquirir una vivienda en Vélez-Málaga para poder llevar a su pequeño a una guardería. Como edil de Asuntos Sociales en Benamargosa, María José se ha marcado como proyecto la ejecución de una guardería municipal, precisamente para dar servicio a las madres trabajadoras, aunque los escasos recursos de los que dispone el Ayuntamiento impiden el mantenimiento de un servicio así. «Nuestra idea es ubicar la guardería en una de las antiguas casas de maestro, pero las líneas de ayuda de la Junta exigen contar con un mínimo de niños de cero a tres años, requisito que no cumplimos», lamenta.

Rosa Mata es directora de una guardería en Vélez, concretamente la de Santa María de la Villa. Según su experiencia profesional, las familias de niños que aún no han alcanzado la edad escolar procedentes de pueblos del entorno acuden a este servicio en casos puntuales en los que la madre trabaja fuera y en una zona cercana, contratando únicamente las horas necesarias.



Vocento