Moderación de precios, máxima calidad y mimos para el turista alemán es la receta mágica para que España aproveche la ventaja que los operadores señalan que ha sacado de forma repentina a los competidores más directos, Turquía y Egipto, por el miedo de los alemanes a contraer la gripe aviar y a las tensiones con Occidente tras la crisis de las viñetas de Mahoma.
Estos países se resisten a hacer las maletas de partida de la Bolsa Internacional de Turismo (ITB) de Berlín con cancelaciones de vuelos o de contratos de camas de hotel. El Mediterráneo oriental ha decidido pasar a la acción para contrarrestar las bajas ventas del que es su principal cliente y han anunciado la puesta en marcha de una 'guerra de precios' con la que pretenden llenar los hoteles este verano pese al contagio en humanos de la gripe aviar en Turquía y la crisis que han desatado las caricaturas de Mahoma en los países islámicos.
Ante esta nueva situación y el entusiasmo que embarga a los operadores y profesionales españoles, el secretario de Estado de Turismo, Pedro Mejía, instó ayer a los empresarios turísticos a que moderen la euforia sobre el aumento de la demanda y que eviten la reacción inmediata de elevar los precios porque el reto de esta nueva etapa es fidelizar a unos clientes que en los últimos años habían abandonado las costas españolas para optar por las playas turcas.
Fidelización
«Las perspectivas que se abren para España en el mercado alemán para este verano son favorables, pero hay que tener un optimismo moderado. Vengo repitiendo que la clave de esta situación es convertir estas previsiones en realidades y trabajar en dar la mejor atención a estos turistas para volver el próximo año a esta ITB y repetir estas perspectivas, con independencia de las circunstancias de los distintos destinos competidores», insistió Mejía.
El secretario de Estado de Turismo hizo hincapié en que el turista alemán percibe el destino español como algo tremendamente cercano, seguro y fiable y eso le da tranquilidad. Sin embargo, aseguró que la principal preocupación es que el sector español, ante la euforia de las buenas perspectivas, comience a elevar los precios tanto en los hoteles como en la oferta complementaria, lo que supondría correr el riesgo de que este repunte sea efímero. «Los alemanes son muy exigentes con la relación calidad y precio. Los empresarios deben ser conscientes de que lo que se les cobre debe estar ajustado a la realidad porque de lo contrario el próximo año ese cliente no volverá», explicó Mejía.
En este sentido, la directora de Turespaña, Amparo Fernández, declaró a este periódico que hay que mimar más que nunca a estos turistas que ha recuperado el destino español y que se debe pensar que el reto está en aprovechar esta oportunidad para fidelizar a estos nuevos turistas. «Hay demasiado entusiasmo entre los empresarios españoles en esta ITB y eso debe asimilarse y analizarse», explicó.
Por su parte, el director de la Oficina Española de Turismo (OET) de Berlín, Álvaro Blanco, advirtió que los destinos que andan de capa caída como Turquía y Egipto ya han anunciado una 'guerra de precios' para conseguir amortiguar el descenso que en la actualidad registran las ventas. «Hay que hacer un llamamiento a la moderación y la sensatez. Vamos a tener clientes adicionales por las circunstancias que atraviesan el arco del Mediterráneo oriental, pero el sector sólo debe pensar que el que tiene un cliente tiene un tesoro. No podemos cometer el error de que la euforia se traduzca en una elevación de precios, porque el que pague cantidades disparatadas además de comprar lo mínimo es que no volverá», dijo Blanco.
Evitar abusos
El objetivo es calibrar la rentabilidad no inmediata sino la que generará el conservar a estos turistas que no son habituales del destino español. «Para los alemanes, el problema de España son las sorpresitas de pedirte tres euros por un botellín de agua. No podemos olvidarnos de que podemos vender sin perder el norte. Los alemanes para esto son muy críticos».
Asimismo, el consejero de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, Paulino Plata, reconoció que la Comunidad se va a beneficiar de una demanda prestada por las circunstancias por las que atraviesan los países competidores. Por ello, señaló que para ser capaces de cuidar esos nuevos clientes lo mejor es ser prudentes en los precios, profesionales en el servicio y amables con los turistas.
«Hay que concienciarse de que del trato que reciban va a depender que los podamos fidelizar y que vuelvan otros años». Plata advirtió: «De lo contrario podemos generar un problema serio de desencanto. Hay que evitar abusos, que en ningún caso deberían producirse». La ITB entra ya en la recta final.