Apenas unas horas bastan para que el Unicaja cambie por completo el escenario sobre el que transcurren sus andanzas en su semana errante. De la gélida Kaunas a la cálida Mahón; del blanco y el gris plomizo al verde y azul de Menorca que dibujan el Mediterráneo y sus colinas pobladas de árboles, ajenas a la dictadura del cemento; de la lana y los mullidos abrigos a la suavidad del lino y la apetitosa manga corta; de los nuevos bríos retomados en la Euroliga tras vencer al Zalguiris a la disputa de un partido de Liga de vocación tramposa. En su última escala antes de regresar a casa, el equipo malagueño encara una etapa más en una semana de vértigo al enfrentarse esta tarde (19.00 horas) al Llanera Menorca.