Como se preveía desde hace un mes, la Fiscalía de Milán ha pedido finalmente el procesamiento del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, por corrupción judicial dentro del llamado 'caso Mediaset', una grave acusación que llega a un mes de las elecciones generales. El magnate está acusado de pagar 530.000 euros a un conocido abogado inglés, David Mills, en 1999 por guardar silencio y no declarar contra él en dos de sus procesos a finales de los noventa. Berlusconi elogió ayer la «gran prueba de moralidad» de su ministro Francesco Storace, que dimitió por otra investigación en la que ni siquiera está imputado, pero no se manifestó sobre la suya.