El caos originado por las obras en el aeropuerto -actualmente se llevan a cabo la ampliación de la zona de aparcamientos y la construcción de la nueva terminal- ha llevado a sus responsables a arbitrar un plan de choque que palie los graves transtornos que se originan a los pasajeros. La actual situación debe experimentar una mejora con la ampliación de aparcamientos -las 600 plazas reservadas a empleados se abrirán al uso público-, de los carriles habilitados provisionalmente y el refuerzo del personal que regula el tráfico.