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CULTURA Y ESPECTÁCULOS
LETRAS
José María Pérez Zuñiga: «Me gusta la literatura capaz de ofrecer otra idea del mundo»
El autor granadino presenta hoy en Málaga su nueva novela, una obra en la que da una vuelta de tuerca al tema del doble
José María Pérez Zuñiga: «Me gusta la literatura capaz de ofrecer otra idea del mundo»
REFERENCIA. Zúñiga bebe en la tradición más rica de la literatura fantástica en su nueva novela. / VIRGINIA VERA
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Obra: 'Rompecabezas'. Autor: José María Pérez Zúñiga. Editorial: Seix Barral. Número de páginas: 219.

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DICEN que en cada uno de nosotros puede haber un vengador y un asesino, un héroe y un tirano, que incluso podemos estar compuestos por múltiples seres, que a duras penas dominamos. Es lo que piensa José María Pérez Zúñiga, que bebe en la tradición más rica de la literatura fantástica para darle otra vuelta de tuerca al tema del doble en su nueva novela: 'Rompecabezas' (Seix-Barral, 2006). En ella contenido y forma se corresponden milimétricamente para viajar por las ciudades de Granada y Praga en un recorrido tan real como imaginario que puede llevarnos a conocer la parte más oscura de nosotros mismos, y a cometer tal vez un asesinato. José María Pérez Zúñiga (Madrid, 1973) es doctor en Derecho. El autor, que presenta hoy en la librería Luces de Málaga (20.30 horas) su nueva novela, ha publicado también el libro de relatos 'El círculo', 'Abraxas y otras ficciones'(2001), la novela 'Grismalrisk o bien El juego de los espejos' (2002) y 'Breviario' (2005).



Antes que nada, ¿en qué consiste 'Rompecabezas'?

'Rompecabezas' es una novela que tal vez podamos ubicar entre el género negro y el fantástico, y cuyo argumento resumiría así: Julio Brito, un desempleado que no sabe qué hacer con su vida, recibe la visita de un inquietante ángel femenino que le propone buscar a su padre, que abandonó la ciudad hace cinco años, justo los que han pasado desde la muerte de su madre. Atraído por la mujer y por el deseo de escapar de su existencia anodina, Julio Brito emprenderá una búsqueda real y personal, sin saber que ésta le llevará a las zonas más oscuras de sí mismo.

¿A qué se refiere con «las zonas más oscuras de sí mismo»?

A que Julio Brito hace un viaje circular, y doble: por el mundo de la realidad y el del sueño; o lo que es lo mismo: por la conciencia y por la inconsciencia. Esto le lleva a estar en dos ciudades al mismo tiempo: Granada y Praga; y en dos tiempos: el pasado -su infancia, fundamentalmente- y el presente, lo que al igual que en la vida, tendrá sus consecuencias en el futuro: la muerte de su padre, por su propia mano quizá, lo cual no sabremos hasta el final de la novela.

El tema del doble

¿Plantea el tema del doble, entonces?

Efectivamente, aunque lo llevo también al plano formal: el protagonista realiza dos trayectos (A y B), pero que se leen conjuntamente. En ese sentido, la novela pretende funcionar como nuestra vida, o como la realidad y el sueño: hay una parte real y otra imaginaria; pero los datos, los rasgos, los hechos de una y otra, son los mismos. No son dos mundos paralelos, sino un único mundo con dos vertientes que se entrelazan: lo que ocurre en uno tiene su influencia en el otro, y viceversa. A eso se refiere la cita inicial, de Epiménides: «La frase que sigue es falsa. La frase que la precede es verdadera».

¿Y de verdad piensa que eso le ocurre a todo el mundo?

Desde luego. En realidad, el protagonista, con quien se enfrenta todo el tiempo es consigo mismo: con sus traumas y sus miedos, que junto al placer suelen ser los tres ingredientes de nuestros sueños. Por eso en la novela el sexo tiene también un papel importante. Es de lo que se aprovecha la otra protagonista de la novela, Alicia Lugones, para embaucar a Julio Brito. Y de una frase que ella misma dice en un capítulo: «Lo que no se cierra en el pasado siempre vuelve».

¿Es una novela onírica entonces?

Lo es en cuanto a que su mundo es de placeres y miedos, como los sueños. Pero los sueños tienen su influencia, como sabemos. No voy a descubrir ahora nada nuevo, basta con leer a Jung o Freud para comprobarlo, pero yo quería incidir literariamente en esa relación. Por ello, la historia de Julio Brito viene determinada tanto por lo que le ocurre efectivamente como por lo que él cree que le ocurre, por lo que no sabe que le ocurre y por lo que no es consciente de que le está ocurriendo. Pero claro, todo podría ser también fruto de su imaginación.

No es la primera vez que usted indaga en el plano formal de sus novelas. ¿Qué le lleva a hacerlo?

No es algo que me plantee a priori. Me preocupo únicamente de planear y ejecutar el mundo y la historia que tengo en la cabeza. Cada libro te pide una forma distinta. Lo importante es que se corresponda con lo que quieres decir, con la idea que tienes de él; y hablando de novela, que sea eficaz. Es decir: que atrape al lector desde la primera página.

¿Y por qué 'el doble' es un tema recurrente en la literatura?

Supongo que porque la mayoría de la gente ansía ser de otra forma, pero conservando una serie de caracteres fundamentales, o quizá la parte de nosotros mismos que sí nos gusta. También porque sospechamos que sólo conocemos una parte del mundo en que vivimos, y que la parte o las partes de ese mundo que desconocemos también tienen su influencia y su importancia.

Entre Praga y Granada

Hablando de Granada, ¿qué le ha llevado a escoger también dos ciudades como Granada y Praga para desarrollar la trama?

Que son dos ciudades cargadas de historia, pero a la vez muy mágicas, incluso simbólicas. Las dos poseen una historia real, y otra, podríamos decir, subterránea. Y en la novela tiene mucha importancia la historia, pero también los símbolos: el castillo, el río, el agua...

Antes hablaba de Kafka, Borges o Cortázar. ¿Son esas sus influencias?

Son autores que están entre mis favoritos, sin duda. Por lo general me suelen gustar los autores reflexivos y paradójicos, pero también especialistas en asuntos fantásticos. A ellos podrías unir buena parte de la literatura alemana, desde Hesse y Mann a Musil; pero también a Fitzgerald, y entre los contemporáneos a Kundera, Sebald o Auster, por citar unos pocos.

¿Y entre los españoles?

Me gustan particularmente Justo Navarro, Muñoz Molina, Javier Marías y Enrique Vila-Matas. Desde estéticas muy diferentes, me parece que son una muestra de que nuestra literatura vive un gran momento, al contrario de lo que se dice. Sin olvidar a nuestros mayores: Francisco Ayala, Miguel Delibes, Juan Marsé y Luis Mateo Díez.

¿Cómo resumiría entonces su idea de la literatura?

Me gusta la literatura capaz de ofrecer otra idea del mundo y que te abre los ojos a la realidad o a la parte de la realidad que desconocemos. En ese sentido, los caminos que yo he explotado hasta el momento pasan por la introspección y la preocupación por la psicología de los personajes. Pero no son los únicos, claro.



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