EL Gobierno de la Ciudad puso ayer fecha a lo que reconoce es y ha sido una ilusión por promover la diversidad de credos. Con la firma del convenio de colaboración entre la Viceconsejería de Turismo y las comunidades cristiana y hebrea, los lugares de culto de ambos colectivos se incluirán en una ruta turística «algo más cultural» y que ayudará a la promoción de la riqueza propia de Melilla.
A estas dos comunidades, dentro de poco tiempo, se le sumarán la hindú y musulmana, si bien habrá que esperar antes a que finalicen los trabajos de restauración de sus respectivos templos «para saber cómo se convive y cómo somos». En cuanto a cuándo se pondrá en marcha esta ruta, la intención es que sea en Semana Santa, una vez finalice la restauración de la fachada de la Mezquita Central.
Recuperar fachadas
Explicó el viceconsejero Javier Mateo que, por parte del Patronato de Turismo, en lo que se ha trabajado es en la recuperación de las fachadas de los distintos templos, contribuyendo así a que se contrate personal especializado para explicar los secretos y riquezas que encierran estos espacios sagrados. «Se trata de un producto turístico que, a la vez, tiene un importante contenido cultural y creo que pocas ciudades en España pueden tener lo que nosotros disfrutamos», subrayó.
Ejemplo de lo que significa trabajar por una comunidad activa lo protagoniza el vicario episcopal de Melilla, Antonio Ramos Ayala, quien expresó su satisfacción tras esa firma «por el compromiso e interés que demuestra la Ciudad Autónoma con un proyecto de restauración del patrimonio». Según sus palabras, el convenio en cuestión consiste en mantener abierta la iglesia de la Purísima mañana y tarde, «para que los visitantes se acerquen a la riqueza de nuestra fe desde la iglesia que más raíces, más antigua y más historia tiene en esta tierra».
En principio, la Viceconsejería de Turismo no contempla cobrar dinero alguno en las visitas a estas dos comunidades religiosas, si bien, una vez se incluyan en el programa los cuatro credos, el dinero que se cobrase serviría para sufragar los gastos que se derivan del mantenimiento de los templos. «Lo que no podemos pedir a las comunidades religiosas es que tengan también que hacer ese esfuerzo. Creo que cuando se pone en valor un patrimonio cultural, es la Ciudad la que debe custodiarlo», matizó Mateo.
Decía el político indio Mahatma Ghandi que «el conocimiento profundo de las religiones permite derribar las barreras que las separan» y, con esa máxima, se pone en marcha la iniciativa de Turismo.