NUNCA se puede asegurar que un torero se ha retirado definitivamente porque siempre lo seguirá siendo, bien en los ruedos o en la calle. Antonio García 'Utrerita', que ya lo era en la calle, ha vuelto al ruedo, y su reaparición el pasado martes en Antequera, en su tierra, constituyó todo un acontecimiento para la Málaga taurina.
El diestro, que dentro de unos días cumplirá los 61 años, llegó a torear 36 festejos en 1970, después de que tomara la alternativa el 11 de agosto de 1968 en Málaga de manos de Gregorio Sánchez, con toros del hierro de Pablo Romero. El doctorado lo confirmó el 17 de agosto de 1969 en Madrid. Fue apadrinado por Andrés Torres 'El Monaguillo', con Sebastián Martín 'Chanito' de testigo, lidiándose una corrida de Pío y Andrés Halcón.
Utrerita es de esas personas que le han funcionado la cabeza y ha sabido aprovechar lo mucho o lo poco que ha ganado en los toros. Empezó con una finquita en su Bobadilla natal -allí vi por primera vez de cerca una plantación de girasoles- y luego, a base de lucha y trabajo, ha incrementado notablemente su patrimonio personal. Su preocupación constante era dar estudios superiores a sus hijos, y hoy día tiene una hija que es juez en Marbella, María José García.
Aunque ha estado apartado del primer plano de actualidad, Utrerita nunca le ha dado la espalda a los toros porque es su mundo, su vida. Y cuando nadie lo esperaba, anunció su reaparición, en una corrida extraordinaria organizada por el Ayuntamiento de Antequera con motivo del Día de Andalucía. Utrerita, vestido de verde botella y oro -terno de estreno-, se encerró con seis toros de las divisas de Jandilla y de Martelilla, y llenó la mitad del aforo del coso. Cortó cuatro orejas y salió a hombros por la puerta grande. Recordó aquellas tardes de triunfo compartiendo cartel con Gregorio Sánchez.
Fueron testigos del éxito del reaparecido torero los matadores de toros Paco Aguilar, Manolo Ternero y Juan Arias, el banderillero Rafael Mariscal, la que fuera novillera Mary Fortes, y el empresario taurino Gaspar Jiménez, entre otros. Desde Málaga se desplazaron varios aficionados, entre ellos el graduado social Juan Amador Ruiz Ortega y la anterior conserje de La Malagueta, María Ortiz. Tampoco faltaron Chiquito de la Calzá y, lógicamente, el alcalde de Antequera, Ricardo Millán.
Después de la corrida los taurinos se fueron al hotel Antequera Golf para compartir con Utrerita esos momentos de felicidad. Por allí estaba también su hermano, Rafael García Gutiérrez, que fue durante muchos años su mozo de espadas, tarea que compatibilizaba con su trabajo en la estación de Bobadilla. Al diestro antequerano lo vistió el día de su vuelta a los ruedos Paco Arijo, que fuera el puntillero de La Malagueta. Utrerita, cuando bajó de la habitación y vio tantos amigos esperándole, no pudo reprimir las lágrimas. Y es que, a veces, estos luchadores necesitan ese cariño para continuar hacia adelante en esta vida, a veces injusta.