EL Carnaval de Tolox, uno de los más emblemáticos de la comarca, se tiñó ayer de blanco para celebrar el Día de los Polvos. Un año más, los toloxeños dejaron los estantes de las droguerías vacíos de botes de talco para disfrutar de una tradición centenaria que cierra los actos carnavaleros y que ayer coincidía también con el Día de Andalucía.
Avanzada ya la mañana, los vecinos comenzaron su particular guerra con el talco como arma. Sin escozor que mediara, niños y mayores se embadurnaron mutuamente de polvo, convirtiendo a la plaza del pueblo en una suerte de alfombra blanca y en la pesadilla del día siguiente para los barrenderos.
«Yo vivo al lado de la plaza y nada más siento la música me pongo a bailar en mi casa», comentaba Rafaela Vera. No en vano, famosa es la tradición fiestera de Tolox, donde no hay vecino que no viva con intensidad el Carnaval. Y eso que muchos habían pasado una mañana de resaca tras la noche anterior, en la que se entregaron los premios del concurso de disfraces, donde estuvieron desde el equipo completo de Fernando Alonso en Renault, hasta pollos infectados por la gripe aviar a quienes hubo que practicar el boca a boca.
El alcalde, Juan Vera, aseguró que este año la afluencia de público había sido mucho mayor comparado con años anteriores. «Ha sido sobre todo por el buen tiempo y porque hay mucha gente en casas de turismo rural por el puente de Andalucía», explicaba Vera, quien, no obstante, aclara que la lluvia nunca ha sido impedimento para vivir las fiestas. Como tampoco lo fue la dictadura franquista, cuando estas celebraciones estaban prohibidas.
«Tolox fue el único pueblo donde la represión no fue capaz de acabar con el Carnaval», apunta Vera. En tal sentido, cuenta una anécdota que aún se recuerda en el municipio, cuando una murga de hombres disfrazados de mujer fue encerrada en los antiguos calabozos (hoy, el edificio del Ayuntamiento) y cantaron allí mismo sus satíricas letras para desesperación de la Guardia Civil.
Antiguo cortejo
Francisco Gil, que vivió aquellos años, relata que por entonces el Día de los Polvos consistía fundamentalmente en que los mozos 'asaltaran' a las mozas para embadurnarlas en señal de cortejo. «Algunas se encerraban y entrábamos por los tejados», señala con cierto aire de nostalgia. Sin embargo, resalta que ahora la diversión es mayor, porque participa todo el pueblo.
Su amigo, Sebastián Fernández, recuerda que no hace mucho llegó a la localidad tal día como el de ayer un grupo de turistas extranjeros. Ninguno sabía que todo aquel que pisa Tolox el Día de los Polvos acaba con talco en la cara. Por eso, cuando los vecinos fueron a por ellos hubo incluso un amago de pelea. «Pero al final se tomaron un par de vasos de vino y ahora vuelven casi todos los años», dice Fernández.
Pero ayer Tolox tenía más cosas que celebrar. El Ayuntamiento aprovechó el Carnaval y el Día de Andalucía para presentar la bandera oficial del pueblo, que había sido reencontrada tras hurgar en los archivos. Era verde, blanca y azul con el escudo en el centro. Sólo que ayer, talco va y talco viene, estuvo más bien pálida.