El sector exterior restó un 1,9% al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2005, un mal dato que fue confirmado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Ministerio de Industria, pero que el Gobierno se temía desde hace meses. El déficit comercial aumentó un 28,3% el año pasado -tres puntos menos de lo que hizo en 2004-, hasta alcanzar los 77.812,6 millones de euros, cifra que equivale el 8,6% del PIB y marca un nuevo hito histórico negativo para esta balanza.
También supone un récord negativo que la tasa de cobertura anual de las compras en el extranjero respecto a las ventas haya caído hasta el 66,4%, 4,3 puntos menos que hace un año. Durante el último ejercicio las importaciones crecieron más del doble que las exportaciones, en concreto un 11,7% (hasta los 231.371,6 millones de euros) frente a un 4,8% (153.559 millones). Estas cifras suponen una desaceleración en la actividad comercial española respecto a 2004, más sensible en las salidas de mercancías a otros países (que avanzaron un punto y medio menos), pero aún están por encima de los datos de 2003 y 2002.
Previsión optimista
El Ejecutivo espera que la situación mejore bastante en 2006. Las previsiones adelantadas ayer por el secretario de Comercio Exterior, Alfredo Bonet, son que las exportaciones crecerán entre el 5,5% y el 6,5%, mientras que las importaciones lo harán en la franja del 8,5%-9,5%, de manera que el déficit entre ambas avanzaría entre un 12% y un 16%. La aportación negativa del sector al PIB bajaría al entorno del 1% al 1,2%, a la espera de que el petróleo consolide su precio y que la economía europea crezca más del 2%. El efecto negativo del encarecimiento del petróleo fue decisivo: una cuarta parte del avance de las importaciones se debió al precio del barril de crudo, que se incrementó un 42%.