NI en ataque ni en defensa alcanzó el Unicaja su nivel de las últimas semanas, lo que le llevó a comenzar el 'Top-16' con una derrota tras un partido en el que su ataque dependió en exceso de Brown.
Ritmo
Aunque ambos equipos empezaron defendiendo al hombre, la estrategia de los locales estaba más centrada en cerrar la pintura, mientras que el Unicaja parecía más interesado en controlar a los hombres del perímetro griego. El equipo malagueño alternaba los balones interiores con los tiros desde las esquinas, espacios a los que no llegaba la defensa del Olympiacos. Los jugadores de Scariolo dominaban en el juego posicional, pero los locales se imponían con claridad en el juego de contraataque. Como el conjunto ateniense dominó el ritmo inicial, las primeras ventajas fueron suyas.
Zonas
Al comenzar el segundo cuarto, el cuadro griego se situó en zona, pero el Unicaja la atacó sin problemas y adquirió las primeras ventajas. El ataque local, con cuatro hombres abiertos, buscaba siempre a Schortsanitis. El Unicaja intentó cerrar el camino del aro al gigantón griego situándose también en zona. De cualquier forma, lo más importante fue que los visitantes recuperaron el mando en el ritmo del juego, y el contraataque griego dejó de funcionar.
Errores
El acierto desde la línea de tres puntos también ayudó para que el Unicaja se adelantara. Tras el descanso, de nuevo con todos los titulares sobre el campo, las pérdidas de balón y los errores en ataque del Unicaja (parcial 11-2) dieron otra vez la ventaja al Olympiacos. Scariolo, con seis puntos por debajo, intentó cambiar el ritmo del partido situando a los suyos de nuevo en zona. Sin embargo, los principales problemas del Unicaja estaban en su ataque. El cambio defensivo no le fue mal al cuadro malagueño, pero tampoco puede decirse que el equipo griego tuviera demasiadas dificultades.
Estrategia
La corta anotación del tercer periodo llevó al Unicaja a empezar el último cuarto en clara desventaja. Scariolo tiró de estrategia y gracias a una defensa mixta, con cuatro hombres en zona y Cabezas sobre Edney, logró detener la anotación local. Por el acierto de Brown, su equipo alcanzó una seria opción de victoria. Pero el ataque malagueño, sólo en manos del escolta estadounidense, era demasiado previsible. Por otra parte, el dominio de Schortsanitis bajo el aro visitante fue un problema que Scariolo no pudo solucionar en ningún momento. Al final del encuentro, el equipo griego logró cinco rebotes más que el Unicaja, dispuso de muchos más tiros libres y demostró un mayor equilibrio alternando el juego posicional con el contraataque.