El 'Top 16', la segunda fase de la Euroliga, recibió al Unicaja con su cara menos agradable, o si lo prefieren, la más real y aproximada a un torneo en el que sólo quedan los mejores. En una noche aciaga desde el punto de vista defensivo, el equipo malagueño se la jugó en el último ataque del Olympiacos, cuando aún quedaba tiempo para otra posesión, y optó por no cometer falta con 83-82 en el marcador, lo que permitió a Quincy Lewis anotar un triple (86-82) a falta de 13 segundos, una distancia que los posteriores tiros libres de Garbajosa y los tres lanzamientos de tres puntos precipitados -dos del ala-pívot español y uno de Herrmann, que no vio a Berni Rodríguez solo- no pudieron reducir.