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MÁLAGA
estudio
El agua potable de Málaga mejora su calidad, según los últimos análisis de la OCU
Cáceres, Ciudad Real, Zamora, Alicante, Ávila y Murcia superan el límite legal de trihalometanos, y otras 15 vulneran los baremos más exigentes de la nueva normativa
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El agua del grifo de Málaga ha mejorado su calidad, según un análisis divulgado hoy por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Este mismo estudio desvela que el agua de las ciudades de Cáceres, Ciudad Real, Zamora y parte de Alicante, Avila y Murcia no es potable, es decir, presenta algún tipo de contaminación. La OCU analizó la presencia de los trihalometanos, unas sustancias con efectos dañinos demostrados (hepáticos y renales); nitratos, geosmina (restos de algas), además de la dureza (conductividad) y turbiedad del agua.
La portavoz de la OCU, Ileana Izverniceanu, explicó que en las seis ciudades mencionadas las muestras de agua reflejaron que no era potable debido a un exceso de trihalometanos, pero ello "no significa que haya que dejar de beberla". Dichas sustancias surgen de la reacción de la materia orgánica -por ejemplo hojas- que transporta el agua con el cloro empleado en la planta potabilizadora para su desinfección, explicó Belén Ramos, técnica de calidad de la OCU.
"Lo preocupante es que 20 de las 50 capitales tenían, a finales de 2005, agua con un índice de trihalometanos por encima del límite de seguridad y que seis de éstas superaban los niveles admitidos (100 microgramos por litro)", agregó la portavoz.
Además, denunció, este problema ya se advirtió en un análisis similar de la OCU de 2002, pero continua sin resolverse pese a que la solución es simplemente instalar un filtro en la potabilizadora.
El nivel más alto de esta sustancia se halló en Cáceres, con 250 microgramos por litro, informó Ramos, quien apuntó a sus posibles efectos cancerígenos de acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Al respecto, Ramos pidió adoptar medidas "cuanto antes", porque los trihalometanos tienen efectos "crónicos", es decir si se ingieren en concentraciones altas y durante un prolongado periodo de tiempo.
De las 57 muestras tomadas, el 37 por ciento sobrepasan los cien microgramos por litro.
Dentro de este mismo bloque, las ciudades de Avila (centro-sur), Bilbao, Badajoz, Ciudad Real, Orense, Tarragona y Zamora siguen con respecto a 2005; empeoraron las de Alicante, Avila (norte), Cáceres, Huelva, Lugo, Murcia resto), Santander, Sevilla, Valencia y Vitoria, y mejoraron las de Barcelona, Córdoba (Cerro Muriano), Málaga, Murcia (cordillera sur), Oviedo, Salamanca y Teruel.
En cuanto a la conductividad, cuya presencia por encima de los niveles admitidos puede causar corrosión en tuberías y electrodomésticos, los análisis revelan una alta dureza en parte de Alicante, Las Palmas de Gran Canaria, Tarragona, Valencia y Zaragoza.
Los nitratos (abonos, purines...) no se detectaron en ninguna de las ciudades; la turbiedad (partículas) apareció en las muestras de Huesca, Avila (norte), Orense y San Sebastián, y la geosmina (restos de algas que generan el típico sabor a tierra o humedad) se encontró en Bilbao, Alicante, León, Valencia, Murcia y Santander.
Factura

Sobre el precio del agua del grifo, la portavoz de la OCU llamó la atención sobre las grandes diferencias existentes -León es la capital más económica y Palma de Mallorca la más cara, con 82 y 346 euros/año-, aunque la "comparativa es difícil, porque cada Ayuntamiento factura de un modo distinto".
El precio "no determina su calidad, pero sí viene asociado a la dificultad para obtener este bien, dijo Izverniceanu, quien criticó la escasa eficacia de la medidas de ahorro implantadas. Además pidió revisar la cuota fija que se cobra al consumidor, porque penaliza a los consumos bajos y no sirve para incentivar el ahorro, así como ajustar el sistema de bloques que se aplica en la cuota variable.
El coste medio en euros del metro cúbico para un consumo medio de 175 metro cúbicos al año (una familia de cuatro o cinco miembros) se sitúa en 1,02 euros. Por debajo de esa cifra se encuentran León, Castellón, Santander, Palencia, Avila, Soria, Jaén, Zaragoza o Lugo, y por encima capitales como Barcelona, Cádiz, Valencia, Málaga, Sevilla, Tarragona, Teruel o Huelva.
Por último, Izverniceanu pidió a las administraciones información "clara, precisa y actualizada sobre el estado y origen del agua que bebe el consumidor", incentiven su ahorro con bloques tarifarios adecuados, y al Ministerio de Sanidad y Consumo que publique los informes anuales de la calidad del agua, a lo que está obligado por ley.



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