Jesús Caldera, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, vino ayer a Málaga a presentar la futura Ley de Dependencia, que empezará a aplicarse de forma efectiva a partir de enero de 2007 y que tiene el ambicioso objetivo de contar con recursos suficientes para atender a toda persona dependiente, sea cual sea el grado de incapacidad. Para ello es necesario multiplicar por cinco los recursos actuales. La asistencia será universal, pero no gratuita para todos, ya que pagarán más por los servicios aquellos que más recursos económicos tengan.