 VENTA. El alcalde, Antonio Barrientos, con el empresario Hidalgo.
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LA HERENCIA
Origen
Distribución |
La procedencia de la Herencia Nadal-Guerrero y su distribución siempre ha sido objeto de confusión.
Dos esteponeros con muchas tierras: La conocida herencia parte de Cristóbal Navarro Díaz y Antonia Guerrero Díaz. Ambos murieron sin descendencia y dejaron sus bienes a sus sobrinos: Carmen, José y María Catalina Nadal Guerrero.
Sobrinos sin herederos: Los hermanos Carmen y José murieron sin descendencia y dejaron sus bienes a María Catalina, que también murió sin hijos y, tras hacer testamento, dividió la herencia en tres partes.
Fundación Guerrero: Los bienes procedentes de Antonia Guerrero (fincas de 430.000 metros) pasan a una fundación que lleva su nombre y que gestiona el alcalde, la maestra más antigua y una amiga de ésta. El fin de la misma es «costear los estudios de mujeres pobres de Estepona». Así lo dispuso Guerrero en su testamento en 1930 en caso de que ninguno de sus sobrinos tuviese descendencia, como así ocurrió.
Fundación Nadal: Los bienes del hermano de María, José Nadal, pasan a una fundación que gestiona el Obispado y que tiene un fin docente (de aquí viene la idea de la Universidad), cultural y religiosa para desarrollar en Estepona. Sus fincas tienen una superficie de 780.000 metros, y se vendieron a Hidalgo.
Bienes de Carmen y María Nadal: Sus fincas alcanzaban los 1'7 millones de metros y también fueron vendidos por el Obispado. Este dinero se debe repartir: un 30 por ciento para obras sociales y religiosas de la parroquia de Los Remedios de Estepona. El resto va a varias entidades eclesiásticas del municipio de Onteniente (Valencia). |
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LA Herencia Nadal. En los últimos meses este nombre ha estado vinculado a ventas millonarias, negocios financieros e, incluso, proyectos de promociones urbanísticas y turísticas en plena Costa del Sol. No es para menos, y es que el patrimonio que dejó al morir sin descendencia María Catalina Nadal Guerrero casi alcanzaba los tres millones de metros cuadrados de superficie en fincas repartidas por el término municipal de Estepona. Esta ciudad, es la destinataria última, por voluntad de la propia María Nadal, del dinero generado por la venta de estas fincas. El origen y la historia de las herencias Nadal-Guerrero apenas es conocida por los ciudadanos, ni siquiera los esteponeros la conocen en profundidad a pesar de que ellos son sus grandes beneficiarios por los propios deseos de dos mujeres: Antonia Guerrero y su sobrina María Catalina Nadal.
En 1978 falleció en Onteniente (Valencia), a los 88 años de edad, María Catalina Nadal Guerrero, hija de José Nadal Insa (llegó a ser alcalde del pueblo valenciano) e Isabel Guerrero Díaz (nacida en Estepona, de donde es originaria toda su familia). María Catalina había sobrevivido a sus dos hermanos, José y Carmen Nadal, que al morir sin descendencia, le dejaron en herencia todos sus bienes. Sobre María Nadal recayeron, además del patrimonio de sus hermanos, todos los bienes de su tía Antonia Guerrero Díaz. En total, suponían fincas ubicadas en Estepona con una extensión de casi tres millones de metros. En 1973, la última representante de esta saga familiar hizo testamento, y la masa hereditaria quedó dividida en tres partes. Cada una de ellas ha corrido distinta suerte.
Antonia guerrero
La primera, procedente de Antonia Guerrero con fincas de una superficie de 430.000 metros, se destinaba a una Fundación que lleva el nombre de esta mujer. El fin de esta Fundación es «costear los estudios de mujeres pobres de Estepona». Así lo dispuso la propia Antonia Guerrero en su testamento en 1930 en caso de que ninguno de sus sobrinos tuviese descendencia, como así ocurrió.
La Herencia Guerrero se ha gestionado de forma diferente a la Herencia Nadal, que en la actualidad está en manos privadas. Recientemente, fuentes cercanas a la Fundación Antonia Guerrero dieron a conocer el futuro de la herencia de esta esteponera: ubicar en sus suelos una ciudad de las artes y las ciencias, además de un instituto de comunicación donde se ofrecerán cursos de postgrado universitario para los que contarán con becas los ciudadanos de Estepona. Según ha podido saber este periódico, este proyecto cuenta ya con el visto bueno de la Consejería de Educación.
Fundación Nadal
La segunda parte de la herencia que dejó al morir María Nadal, la que procedía de su hermano (fincas de unos 780.000 metros), se emplazaba para crear la Fundación José Nadal, una organización religiosa, benéfica y docente que actualmente gestiona el Obispado de Málaga. En su testamento, al que ha tenido acceso SUR, María Nadal dejó claro los fines de esta parte de la herencia: «Es voluntad de la testadora que los beneficios de la mencionada Fundación se apliquen preferentemente a obras de tipo cultural, social y religioso de la parroquia de Los Remedios de Estepona; y si se trata de ayudar a personas físicas, que tengan derecho preferente a los beneficios aquellas personas que residan en Estepona».
Por último, y tal como señala la cláusula cuarta del testamento, «todos los bienes radicantes en Estepona que no procedan de la herencia de su hermano serán vendidos por los los albaceas y distribuido su importe en la forma siguiente...». El reparto quedó así, el 30 por ciento para obras apostólicas, culturales, materiales... de la parroquia de Nuestra Señora de Los Remedios de Estepona, y el 70 por ciento restante para diversas entidades eclesiásticas de Onteniente. Esta parte de la herencia se correspondía con fincas de una superficie de 1.865.000 metros.
Se conoce testamento
El testamento de Nadal permaneció durmiendo hasta que en 1988 fallece el párroco de Los Remedios de Estepona, Manuel Sánchez Ariza, que estaba designado como primer albacea. Es en este momento cuando se conoce la existencia de tan vasto patrimonio, sus fines y sus destinatarios. El obispo de Mallorca, Teodoro Úbeda, sustituyó al párroco de Estepona y activó el cumplimiento de la voluntad de la testadora. Para ello, en 1990 el obispo mallorquín firmó un convenio con la empresa Corporación de Promotores Europeos, S.A. (COPRESA) para gestionar todo el proceso de segregaciones, recalificaciones, ventas y acuerdos con el municipio. Esta entidad, que había pedido un crédito con el aval de la mitad de los terrenos, quebró y los suelos quedaron embargados por los bancos. En 2002 Unicaja compró estos suelos haciéndose con la mitad de la herencia de María Nadal y la Fundación, con lo que Estepona perdió la mitad de la herencia y los fines de la testamentaria quedaron frustrados.
En 2003, el albacea de lo que quedaba de la herencia, unos 1'5 millones de metros, pasó a ser el obispo de Málaga, Antonio Dorado. El pasado agosto, estos bienes que quedaban fueron vendidos al empresario y presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, que en las fincas que pertenecieron a María, Carmen y José Nadal tiene prevista la construcción de un campo de golf, viviendas de lujo y un hotel de cinco estrellas. Ni el Obispado ni el empresario han desvelado nunca el importe pagado por las fincas de la herencia, a pesar de que el pueblo esteponero es su principal beneficiario último. Fuentes cercanas a la negociación y consultadas por SUR cifran el importe entre los 90 y los 100 millones de euros, dinero que deberá invertirse en los fines sociales, religiosos y culturales establecidos en el testamento de María Nadal tanto en Estepona como en el municipio valenciano de Onteniente. Una sucursal de Unicaja ya guarda parte del primer pago hecho a la parroquia de Los Remedios de Estepona, si bien, ni desde el Obispado ni el párroco local han facilitado la cifra pero sí aseguran que se está estudiando la forma de gestionar la herencia y los fines a los que se van a dedicar. Mientras, los esteponeros siguen esperando sin saber a cuánto asciende realmente su herencia.