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MÁLAGA
MÁLAGA
«Mi padre llegó a Almería perseguido por las bombas»
El hijo de un superviviente del éxodo de republicanos desde Málaga recorre a pie el camino inverso
«Mi padre llegó a Almería perseguido por las bombas»
EN FAMILIA. El padre del joven corredor argentino preside la mesa, junto al resto del clan Garrido.
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MUCHOS quedaron en el camino, otros lo hacen en su homenaje. El 7 de febrero de 1937 más de 100.000 personas huyeron despavoridas desde Málaga en dirección a Almería, la única salida posible a las represalias del ejército nacionalista del general Queipo de Llano. Perseguidos por las filas italianas y atacados por la aviación alemana y los buques de la marina franquista, ancianos, niños y mujeres se refugiaron en una ciudad que siempre permanecerá con ellos en el recuerdo.

Entre los jóvenes que recorrieron a pie la carretera Málaga-Almería hubo un pizarreño de 17 años que sobrevivió a la contienda y que jamás hubiera augurado, 70 años después, lo que su primogénito, Miguel Garrido, haría como homenaje. «Es un honor hacer el camino por mi padre», reconoce el predecesor.

Corredor de maratón nacido en Argentina hace 44 años, Miguel Garrido se ha propuesto la que, hasta el día de hoy, es la meta de su vida: realizar en cinco días el trayecto inverso al que cubrió su progenitor. «Si mi padre hizo a pie la carretera Málaga-Almería perseguido por decenas de aviones, ¿cómo no lo voy a hacer yo con una simple mochila?», declara Garrido, que ha partido esta mañana desde Almería con su prenda de la suerte: un pantalón de la selección española con el que ya ha corrido más de una travesía. En total, 260 kilómetros con parada en El Ejido o zonas colindantes, Motril, Torre del Mar -donde el atleta participará el domingo en un acto que la Diputación dedica a los que padecieron el conflicto- y, finalmente, la tierra natal de su padre, Pizarra.

Cambio de última hora

Cuando Miguel Garrido viajó el pasado mes de mayo a Pizarra para asistir al homenaje que el municipio malagueño rindió a su padre tenía un proyecto en mente: hacer solo el Camino de Santiago. Tras el emotivo encuentro que Garrido vivió aquel 6 de mayo, el argentino decidió cambiar radicalmente de idea y optó por otro recorrido, que prefirió no confesar al homenajeado.

«No quise comentar nada a mi padre porque es una persona muy lúcida y preferí no reabrir viejas heridas, aunque finalmente se enteró por mi hermana y se alegró mucho», dice Garrido que confiesa que su padre, con 86 años, se mantiene en plena forma.

A pesar de que su hermana no puede acompañarle en su recorrido, tal y como ambos deseaban, Garrido tampoco estará solo. La Diputación ha puesto a disposición del corredor un coche que atenderá sus necesidades en el momento que este lo precise. «No me esperaba esta atención a mi persona, pero lo agradezco mucho», señala el argentino, afincado en Málaga desde el pasado mes de mayo. Un detalle que el joven ha aceptado con agrado, más aún cuando reconoce llevar varios meses sin ningún tipo de entrenamiento, con los consiguientes «problemas físicos» que esto puede acarrearle a la hora de enfrentarse a este reto.

Apoyado por su familia y aplaudido por su compañeros de trabajo, Garrido ha puesto su granito de arena particular «para que reconozcan a todos aquellos que, como los miembros de mi familia, sufrieron los efectos de la guerra civil». De momento, el próximo lunes día 6 Miguel Garrido tiene previsto llegar a Pizarra, concretamente al cementerio donde yacen los restos de otro testigo del drama de la carretera Málaga-Almería, su abuelo, que también padeció los dramáticos horrores de la guerra.




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