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Martes, 31 de enero de 2006
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El fantasma de la abstención
El presidente Silvio Berlusconi, volcado en una gran campaña mediática, promete no mantener relaciones sexuales hasta las elecciones del 9 de abril
El fantasma de la abstención
MEDIÁTICO. Berlusconi, en agosto pasado en Cerdeña, tras una operación de cirugía estética.
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EL presidente italiano Silvio Berlusconi ya lo ha prometido todo, así que acaba de empeñar lo último que le quedaba: en busca del voto, ha hecho uno, pero de castidad, hasta el 9 de abril, fecha de las elecciones generales. Quizá esto explique por qué al final no las ha retrasado, pero indica que lo ve muy negro si es que está dispuesto a sacrificar su ya famosa capacidad de seducción.

Debe de ser duro para quien se jactó de haber empleado sus «dotes de 'playboy'» con la primera ministra finlandesa con tal de obtener una oficina comunitaria para Italia, pero los sondeos mandan. Y dicen que 'il Cavaliere', después de cinco años de gobierno y la mayoría de sus promesas sin cumplir, está seis puntos por debajo de la oposición.

«Presidente, rezo para que gane usted, le doy mi bendición», le dijo el sábado pasado en Cerdeña Don Massimiliano Pusceddu, párroco di San Lucifero di Vallermosa, uno de tantos curas italianos dicharacheros y que aparecen en tertulias de televisión. «Se lo agradezco mucho, intentaré estar a la altura y le prometo desde ahora dos meses y medio de abstinencia sexual absoluta, hasta las próximas elecciones», respondió el magnate.

Una aparición diaria

Ni siquiera la vieja democracia cristiana había llegado tan lejos, pero el nivel de la campaña electoral italiana ha caído tan bajo que lo hace posible. En un intento por recortar su desventaja, Berlusconi ha puesto en marcha una campaña de invasión mediática y hace de todo: desde el 9 de enero lleva una media de una aparición diaria en programas de televisión, desde los deportivos a los de marujeo que abundan por las mañanas en el país transalpino.

A veces encadena varios en un día y luego aparece hasta en la emisora de información de tráfico de los camioneros. «Yo odio salir en televisión», dijo en uno de ellos, otra prueba de mortificación. Y por si había dudas de su sinceridad, argumentó a continuación: «Por definición, un presidente del Gobierno no puede mentir».

No obstante, para valorar en su justa medida la que será su promesa política más difícil y su campaña electoral más larga, hay que pensar en el dineral que 'il Cavaliere' se ha dejado en cirugía estética y trasplantes capilares.

Aunque sea raro que un primer ministro italiano desaparezca para someterse a intervenciones tan personales, el esfuerzo se nota: hoy, con 69 años, Berlusconi parece, al menos, una legislatura más joven. Lo cierto es que gane o pierda, seguramente nadie celebrará la noche electoral como 'il Cavaliere'.




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