Una Delegación del Gobierno Autonómico de Cataluña ha visitado el centro de menores de 'El Cobre' con el objetivo de conocer de primera mano el trabajo realizado con menores inmigrantes no acompañados y trasladar la experiencia a su región.
Concretamente, viajaron a Algeciras la directora general de Infancia, Inmaculada Pérez, la Secretaria de Inmigración, Adela Rosa, y la jefa de sección de Menores Extranjeros, Araceli Bescos; quienes fueron recibidas por la directora general de Infancia y Familias de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social, Carmen Belinchón, el jefe del servicio de Protección de Menores de la Delegación Provincial, Antonio Molina, y el director de 'El Cobre', Joaquín Brioso.
Los representantes de la Generalitat además de visitar las instalaciones del centro de menores se mostraron muy interesados con los programas que se llevan a cabo en el mismo tales como el Aula de Adaptación Lingüística como primer paso para que los menores puedan desenvolverse y formarse en talleres como los de cestería, barro, etc; también impartidos en 'El Cobre'.
Desbordados
En este sentido, Belinchón indicó que como centro de primera acogida su objetivo es cubrir las necesidades básicas de los menores inmigrantes no acompañados en régimen residencial, contando con 24 plazas que en muchas ocasiones debido a la llegada de pateras a las costas andaluzas se han visto desbordadas. De hecho, recordó que aunque gracias al trabajo que está desarrollando el SIVE en el Estrecho no están arribando muchas pateras al Campo de Gibraltar no está ocurriendo lo mismo en las zonas costeras de Almería o Granada, por lo que se tuvo que activar este verano en varias ocasiones el Plan de Emergencia diseñado a tal efecto; y el centro algecireño recibió a menores llegados a otras provincias.
Los expertos catalanes, por su parte, indicaron que su problema con los menores inmigrantes no acompañados es distinto ya que Cataluña no es puerta de entrada de los mismos sino destino. De esta forma, explicaron que cuando estos chicos llegan allí ya han pasado un tiempo en el país, han cruzado toda España y ya son niños que han perdido su inocencia inicial por lo que pueden ser más conflictivos.